• Home
  • Química
  • Astronomía
  • Energía
  • Naturaleza
  • Biología
  • Física
  • Electrónica
  • Avance revolucionario de la década de 1970:resonancia magnética:un descubrimiento histórico en la medicina moderna

    Vladislav Stepanov/Getty Images

    El cáncer, las enfermedades cardíacas, las lesiones cerebrales, las infecciones óseas... todos son problemas de salud aterradores que afectan al cuerpo de maneras dramáticamente diferentes, pero hay una tecnología médica que los médicos recurren para todos ellos:la resonancia magnética, más conocida como resonancia magnética. Cada año, se realizan más de 100 millones de resonancias magnéticas en todo el mundo, lo que la convierte en una de las prácticas de diagnóstico más utilizadas en la medicina moderna y, sin embargo, la primera resonancia magnética de cuerpo completo se realizó hace menos de 50 años.

    El trabajo preliminar para las resonancias magnéticas se produjo unas décadas antes de que se introdujeran las primeras máquinas. En 1952, los físicos Felix Bloch y Edward Purcell ganaron el Premio Nobel de Física por descubrir la resonancia magnética nuclear (RMN), que es la propiedad de ciertos núcleos atómicos de liberar formas de radiación electromagnética cuando se exponen a un campo magnético. Al registrar esta radiación, los científicos pueden identificar la estructura y la interacción de las moléculas dentro de un material de muestra. Sin embargo, Bloch y Purcell no pensaron en aplicar su descubrimiento a la obtención de imágenes del cuerpo humano. Esa idea surgió del Dr. Raymond Damadian, profesor del Centro de Ciencias y Salud de la Universidad Estatal de Nueva York.

    En 1971, Damadian publicó un artículo en la revista Science, demostrando que la RMN podía detectar una diferencia entre células humanas sanas y cancerosas. Las moléculas de agua en el tejido canceroso se mueven más libremente, creando una discrepancia en la radiación. Fue un gran avance, pero sería necesario hasta finales de la década para convertir este descubrimiento en una tecnología médica funcional para el uso diario.

    Los primeros pioneros de la tecnología de resonancia magnética

    Bettmann/Getty Images

    Cuando Damadian publicó sus hallazgos sobre RMN en 1971, no había descubierto cómo convertir la radiación electromagnética que producía en una imagen real. Podía detectar cánceres en muestras de células, pero no podía localizarlos dentro del ámbito más amplio del cuerpo humano. Se necesitaría la mayor parte del resto de la década para cerrar esa brecha.

    En ese momento, otros dos científicos influyentes comenzaron a trabajar con la exploración por RMN. El primero fue el estadounidense Paul Lauterbur, quien fue el primero en crear imágenes bidimensionales utilizando radiación RMN. Creó un electroimán con dos bobinas y lo utilizó para generar pulsos de magnetismo con diferentes intensidades. Al hacerlo, pudo generar gradientes de campo magnético que variaban a lo largo del espacio escaneado, creando una serie de puntos de datos únicos que permitieron identificar regiones individuales del cuerpo en medio del conjunto.

    El segundo científico que se involucró en el proceso fue el inglés Peter Mansfield, quien en 1974 inventó un método de obtención de imágenes mucho más rápido al aumentar considerablemente la frecuencia de los pulsos electromagnéticos con respecto a lo que había hecho Lauterbur. En 1977, las cosas volvieron a funcionar para Damadian, quien creó la primera imagen de resonancia magnética de cuerpo completo escaneando a su asistente. La controversia surgiría décadas más tarde cuando, en 2004, Lauterbur y Mansfield recibieron el Premio Nobel de Medicina por su trabajo, pero Damadian fue excluido debido a la premisa de que, si bien su investigación preparó el terreno para las resonancias magnéticas, él tuvo menos participación en la tecnología real.

    La tecnología de resonancia magnética en la actualidad

    Gorodenkoff/Shutterstock

    Tras el trabajo pionero de la década de 1970, importantes empresas tecnológicas como Siemens y GE comenzaron a producir máquinas de resonancia magnética comercialmente, y rápidamente se convirtieron en un pilar de los hospitales. Hoy en día, las resonancias magnéticas son un método de referencia para diagnosticar y monitorear afecciones y lesiones internas, y todavía utilizan la misma tecnología fundamental desarrollada por los primeros pioneros. De hecho, esas bobinas electromagnéticas ideadas por Lauterbur y la tecnología de pulsación rápida iniciada por Mansfield pueden escucharse en cada resonancia magnética. Cualquiera que haya estado alguna vez en una máquina de resonancia magnética conoce el sonido ensordecedor que emiten, que proviene de las bobinas que vibran cuando se encienden y apagan rápidamente.

    Quizás se pregunte por qué la tecnología de resonancia magnética era tan necesaria, considerando el hecho de que antes ya era posible obtener imágenes internas mediante rayos X y tomografías computarizadas. Sin embargo, los rayos X son uno de los tipos de radiación más penetrantes y la exposición repetida a ellos puede ser peligrosa. Los pacientes que necesitan imágenes frecuentes para monitorear condiciones a largo plazo pueden evitar el riesgo de exposición a la radiación realizándose resonancias magnéticas. De hecho, el único riesgo importante de la resonancia magnética es que el campo magnético pueda atraer metales, lo cual es peligroso para personas con ciertos implantes médicos o metralla de lesiones debajo de la piel. Afortunadamente, existen algunos metales seguros para las resonancias magnéticas y la mayoría de los implantes médicos los utilizan, lo que hace que las resonancias magnéticas sean un procedimiento muy seguro para la mayoría de los pacientes.




    © Ciencias y Descubrimientos https://es.scienceaq.com