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Gloucester, Massachusetts, es famosa desde hace mucho tiempo por su aire salado y sus mariscos frescos. Sin embargo, durante la semana pasada, un olor nuevo e inconfundible se filtró en el aire de la costa, parecido a huevos podridos o aguas residuales sin tratar. El olor ha llevado a residentes y visitantes a preguntarse qué podría estar causando el cambio.
Los funcionarios de la ciudad abordaron la preocupación en la página de Facebook de la ciudad de Gloucester el 3 de septiembre, identificando al culpable como el alga invasora Heterosiphonia japonica. . Esta alga tupida de color rojo brillante, originaria del Pacífico norte occidental, fue arrastrada a tierra por las ráfagas del huracán Erin a finales de agosto. A medida que la marea retrocedió, dejó enormes montones de algas a lo largo de las playas de Gloucester, donde el sol y el viento aceleraron su descomposición, produciendo el familiar olor a "huevo podrido".
Según el Departamento de Protección Ambiental de Gloucester, el olor es natural y desaparecerá a medida que las algas se descompongan. Los funcionarios enfatizaron que no existe ningún riesgo inmediato para la salud del público. Sin embargo, el evento es un claro recordatorio de la creciente prevalencia de especies invasoras y la creciente frecuencia de eventos climáticos extremos relacionados con el cambio climático.
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Registrada por primera vez frente a la costa de Rhode Island en 2007, Heterosiphonia japonica Desde entonces ha ampliado su área de distribución a lo largo de la costa este de EE. UU., llegando hasta Terranova al norte y Florida al sur. En su hábitat nativo, la especie constituye menos del 1% de la biomasa de algas y florece sólo esporádicamente. Por el contrario, las condiciones ambientales del Océano Atlántico, en particular sus perfiles de salinidad y temperatura, han demostrado ser muy propicias para el rápido crecimiento y propagación de las algas.
Una investigación de la Universidad de Rhode Island demuestra la excepcional tolerancia del alga a las variaciones de salinidad y temperatura, lo que le permite superar a la flora local en el Atlántico. Sus mantos densos y de rápido crecimiento pueden sofocar los lechos de algas marinas nativas y alterar el ciclo de los nutrientes, lo que representa una amenaza importante para la biodiversidad local.
Si bien el olor inmediato se ha disipado, los expertos advierten que los impactos ecológicos a largo plazo de Heterosiphonia japonica siguen siendo inciertos. Las estrategias de seguimiento e intervención temprana son esenciales para mitigar los posibles daños a los ecosistemas costeros.