1. Disminución de la luz solar: A medida que los días se vuelven cada vez más fríos, la cantidad de luz solar disponible para las plantas disminuye. Esta reducción de la luz solar señala a los árboles que es hora de prepararse para el invierno.
2. Cambios de temperatura: Las temperaturas más frías también juegan un papel. Las hojas son menos eficientes para producir alimentos en el frío, y los procesos internos del árbol comienzan a disminuir.
3. Desglose de clorofila: La clorofila, el pigmento verde que da su color, es esencial para la fotosíntesis. A medida que el árbol se prepara para el invierno, comienza a descomponer la clorofila y reabsorbe los nutrientes. Esto revela otros pigmentos que fueron enmascarados por clorofila, como amarillos, naranjas y rojos, lo que resulta en el vibrante follaje de caída.
4. Formación de la capa de abscisión: En la base del vástago de la hoja, se forma una capa especial de células llamada capa de abscisión. Esta capa debilita la conexión entre la hoja y la rama, lo que eventualmente hace que la hoja se separe.
5. Conservación de nutrientes: El árbol necesita conservar energía y recursos durante el invierno cuando el crecimiento es limitado. Al arrojar sus hojas, el árbol reduce el área de superficie expuesta al viento y el frío, minimizando la pérdida de agua. También recicla nutrientes de las hojas nuevamente en las ramas y el tronco durante la primavera siguiente.
En resumen:
* La reducción de la luz solar y las temperaturas más frías indican que el árbol se prepare para el invierno.
* La clorofila se descompone, revelando otros pigmentos de la hoja.
* se forma una capa de abscisión, separando las hojas.
* El árbol conserva la energía y los nutrientes arrojando hojas.
Este complejo proceso de desprendimiento de hojas es esencial para la supervivencia de los árboles caducifolios en climas con inviernos fríos.