1. Soporte estructural:
* cutícula: Una capa externa cerosa que evita la pérdida de agua a través de la evaporación.
* paredes celulares: Las paredes celulares rígidas hechas de celulosa proporcionan soporte estructural, lo que permite que las plantas se paren en posición vertical y accedan a la luz solar.
* tejido vascular: Los tejidos de xilema y floema transportan agua y nutrientes en toda la planta, que alcanzan eficientemente todas las partes.
2. Retención de agua:
* raíces: Anclar la planta y absorber agua y nutrientes del suelo.
* estomas: Los poros en las hojas que regulan el intercambio de gases (tomando dióxido de carbono y liberando oxígeno) y pueden cerrar para minimizar la pérdida de agua.
* Células especializadas: Algunas plantas tienen células especializadas como hidroides (en musgos) o traqueidas (en helechos y gimnospermas) que son particularmente eficientes para transportar agua.
3. Reproducción:
* POLEN: Una estructura protectora que contiene células de esperma, que permite que las plantas se reproduzcan sin la necesidad de agua.
* semillas: Estructuras protectoras que contienen las reservas de embriones y alimentos, lo que permite la dispersión y la supervivencia en condiciones duras.
* Flores: Estructuras reproductivas que atraen a los polinizadores, facilitando la fertilización y la producción de semillas.
4. Otras adaptaciones:
* Photosíntesis: El proceso de convertir la luz solar, el agua y el dióxido de carbono en alimentos (azúcares) y liberar oxígeno.
* metabolitos secundarios: Químicos producidos por plantas para defensa contra herbívoros, patógenos o competencia.
* Relaciones simbióticas: Las plantas a menudo desarrollan relaciones con hongos (micorrizas) o bacterias (bacterias fijadoras de nitrógeno) para acceder a los nutrientes de manera más eficiente.
Estas características, junto con la evolución y la adaptación en curso, han permitido a las plantas colonizar diversos hábitats terrestres, desde desiertos hasta selvas tropicales.