1. Prevención de la pérdida de agua:
* La tierra es un ambiente seco: A diferencia de los entornos acuáticos, la tierra es propensa a la deshidratación. La cutícula actúa como una barrera, evitando que el agua se evapore de la superficie de la planta, especialmente a través de las hojas. Esto es crucial para la supervivencia de las plantas, lo que les permite conservar el agua y prosperar en condiciones más secas.
2. Protección de patógenos y plagas:
* Barrera contra la enfermedad: La cutícula forma una barrera física contra las bacterias, los hongos y otros patógenos que podrían infectar la planta. Esta protección es esencial para mantener la salud de las plantas y prevenir los brotes de enfermedades.
* Defensa contra los herbívoros: La cutícula cerosa también puede dificultar que los insectos y otros herbívoros accedan a los tejidos de la planta, proporcionando un cierto grado de protección física.
3. Mantenimiento de la integridad celular:
* Soporte estructural: La cutícula ayuda a mantener la forma y la integridad de las células de la planta, evitando que estallaran debido a los cambios en la presión del agua. Esto es particularmente importante para las hojas, que están constantemente expuestas al sol y al viento.
4. Regulación de intercambio de gases:
* permeabilidad controlada: Si bien la cutícula es impermeable, no es completamente impermeable. Contiene pequeños poros llamados estomas, que permiten el intercambio de gases (dióxido de carbono, oxígeno) necesario para la fotosíntesis. Esto permite a la planta regular su intercambio de gases y optimizar su actividad fotosintética.
En resumen, la cutícula es una adaptación vital para las plantas en la tierra, proporcionando protección esencial de la deshidratación, los patógenos y los herbívoros, al tiempo que permite el intercambio de gases controlado y el mantenimiento de la integridad celular. Estas adaptaciones contribuyen a la colonización exitosa de la tierra por las plantas y su diverso crecimiento y supervivencia en entornos terrestres. .