1. Recursos abundantes:
* agua: Las selvas tropicales reciben una amplia lluvia, proporcionando el agua esencial para el crecimiento de las plantas y el apoyo a una amplia gama de animales. Los desiertos, por otro lado, experimentan sequedad extrema, limitando la vida vegetal y los animales que dependen de ellos.
* luz solar: El denso dosel de selvas tropicales filtra la luz solar, creando una variedad de condiciones de luz adecuadas para diversas especies de plantas. Los desiertos, con su escasa vegetación, tienen una luz solar más directa, lo que puede ser duro para muchas plantas.
* Nutrientes: La descomposición constante y la descomposición de la materia orgánica en las selvas tropicales crean un suelo fértil rico en nutrientes. Los desiertos tienen suelos pobres y arenosos con nutrientes limitados, obstaculizando el crecimiento de las plantas.
2. Clima estable:
* Temperatura: Las selvas tropicales tienen temperaturas constantemente cálidas durante todo el año, proporcionando condiciones favorables para el crecimiento y la reproducción de plantas y animales. Los desiertos experimentan fluctuaciones de temperatura extremas, lo que dificulta que muchas especies sobrevivan.
* Humedad: La alta humedad en las selvas tropicales crea un ambiente húmedo adecuado para muchas plantas y animales. Los desiertos tienen poca humedad, lo que lleva a la pérdida de agua y hace que la supervivencia sea desafiante.
3. Ecosistemas complejos:
* Estratificación vertical: Las selvas tropicales tienen múltiples capas de vegetación, cada una con su propio entorno único y apoyando diferentes especies. Esta estratificación vertical permite una mayor biodiversidad en comparación con el ecosistema del desierto de una sola capa.
* Interdependencia: Las intrincadas relaciones entre plantas y animales en la selva tropical crean una compleja red de la vida. Cada especie juega un papel en el ecosistema, lo que lleva a una mayor diversidad de especies.
4. Historia evolutiva:
* Escala de tiempo más larga: Las selvas tropicales han existido durante millones de años, proporcionando tiempo suficiente para que las especies evolucionen y se diversifiquen. Los desiertos son ecosistemas más jóvenes, con menos tiempo para que las especies se adapten y prosperen.
En resumen, las selvas tropicales tienen una combinación de recursos abundantes, clima estable, ecosistemas complejos y una historia evolutiva más larga, que contribuyen a su mayor biodiversidad en comparación con los desiertos.