1. núcleos de hielo: La perforación en glaciares y capas de hielo permite a los científicos analizar capas de nieve comprimida. Estas capas contienen burbujas de aire atrapadas, que revelan la composición de la atmósfera en diferentes momentos. También contienen isótopos de oxígeno e hidrógeno, que nos dicen sobre la temperatura a la que cayó la nieve.
2. Anillos de árbol: Cada año, los árboles cultivan un nuevo anillo. El ancho del anillo depende de factores como lluvia, temperatura y luz solar. Al analizar los patrones de anillo en árboles antiguos (o incluso madera conservada), los científicos pueden reconstruir condiciones climáticas pasadas durante cientos o incluso miles de años.
3. núcleos de sedimentos: Los fondos del océano y el lago contienen capas de sedimento que se acumulan con el tiempo. Estos sedimentos pueden incluir polen fosilizado, diatomeas (algas microscópicas) y otro material orgánico. Al analizar estos materiales, los científicos pueden determinar la vegetación pasada, las temperaturas del agua y otros indicadores climáticos.
Estos son solo algunos de los muchos métodos utilizados por los científicos para estudiar la historia climática de la Tierra. Cada método tiene sus propias fortalezas y limitaciones, pero juntos proporcionan una imagen completa de cómo el clima de nuestro planeta ha cambiado con el tiempo.