1. Biodiversidad: Un ecosistema sostenible cuenta con una amplia variedad de especies, tanto plantas como animales. Esta biodiversidad garantiza una fuerte red alimentaria, resistencia al cambio ambiental y la capacidad de adaptarse a los nuevos desafíos.
2. Ciclismo de nutrientes: Los ecosistemas sostenibles reciclan eficientemente nutrientes dentro de su sistema. Esto significa que utilizan efectivamente los recursos, minimizan los desechos y mantienen un equilibrio de elementos esenciales como nitrógeno, fósforo y carbono.
3. Homeostasis: Los ecosistemas sostenibles se caracterizan por una capacidad natural para mantener un entorno interno estable a pesar de las fluctuaciones externas. Esto incluye regular la temperatura, los niveles de agua y las poblaciones de diferentes especies. Esta estabilidad garantiza la salud y la supervivencia a largo plazo del ecosistema.