* dióxido de carbono: Las plantas usan dióxido de carbono (CO2) desde el aire como su principal fuente de carbono para construir sus estructuras y realizar fotosíntesis. Sin CO2, no podrían producir su propia comida.
* oxígeno: Si bien las plantas producen oxígeno durante la fotosíntesis, también necesitan una pequeña cantidad de oxígeno para la respiración, que es el proceso que libera energía de sus alimentos.
* nitrógeno: Aunque el nitrógeno se encuentra en el suelo, las plantas también absorben algo de nitrógeno de la atmósfera, particularmente a través de relaciones simbióticas con bacterias.
* viento: El viento juega un papel en la polinización, la dispersión de semillas e incluso el proceso de transpiración (cómo las plantas liberan vapor de agua).
Si bien las plantas no técnicamente * necesitan * estar completamente inmersos en la atmósfera, necesitan acceso a sus gases. Algunas plantas pueden prosperar en ambientes con niveles de CO2 más bajos o incluso bajo el agua, pero aún requieren alguna forma de intercambio de gases.
En resumen: Una atmósfera es crucial para el crecimiento de las plantas, proporcionando los gases necesarios para procesos esenciales como la fotosíntesis y la respiración.