La producción de chapa comienza con la fusión precisa de la aleación elegida, ya sea cobre, aluminio, acero o titanio. En su punto de fusión, el metal se vuelve líquido, listo para la siguiente etapa:vertido.
Se vierte metal líquido caliente desde un crisol a un molde rectangular. A medida que el metal se enfría, se solidifica formando un lingote uniforme:un bloque denso y homogéneo que luego será refinado.
A continuación, el lingote se somete a un decapado. , un tratamiento químico que elimina impurezas de la superficie como óxido, incrustaciones y otros contaminantes. Este paso asegura una superficie limpia y prepara el metal para la deformación.
Finalmente, el lingote limpio pasa a través de una serie de rodillos en el proceso de laminación y recocido. escenario. Pasadas sucesivas aplanan el lingote, reduciendo progresivamente su espesor. Debido a que cada pasada endurece el metal, el proceso incluye un recocido controlado (calentamiento seguido de enfriamiento) para restaurar la ductilidad y mantener la hoja flexible para seguir laminando.
La chapa metálica se puede fabricar a partir de una variedad de metales, cada uno seleccionado para características de rendimiento específicas:
Para cumplir con requisitos funcionales específicos, la chapa puede recibir tratamientos adicionales:
Desde paneles de automóviles hasta electrodomésticos, desde tuberías industriales hasta instrumentos médicos de alta precisión, la versatilidad y adaptabilidad de la chapa la hacen indispensable en la fabricación moderna.