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  • Terremotos:sus profundos efectos en la biosfera y la hidrosfera

    Por Laurel Cleary | Actualizado el 24 de marzo de 2022

    La Tierra es un mosaico de placas tectónicas que flotan y chocan, liberando energía sísmica cuando una cede a otra. Esta energía se propaga en forma de ondas sísmicas, que pueden remodelar la tierra, alterar el flujo de agua subterránea y provocar tsunamis que inundan las costas. Comprender estos procesos ayuda a los científicos y a las comunidades a prepararse y mitigar los impactos de los terremotos.

    Ondas sísmicas

    La mayoría de las víctimas humanas se deben al colapso de edificios, provocado por la interacción de las ondas corporales y superficiales. A medida que las ondas viajan a través del suelo, imponen fuerzas dinámicas sobre los cimientos, tensionando las paredes y las juntas. Las estructuras no diseñadas para resistir estas cargas se pandean o fallan.

    Deslizamientos de tierra

    Los terremotos pueden iniciar varios deslizamientos de tierra. Los más frecuentes son los desprendimientos de rocas en laderas pronunciadas, seguidos de avalanchas de suelo en laderas de grano fino que por lo demás son estables. En los deltas se producen deslizamientos de tierra subacuáticos que dañan las instalaciones portuarias, como ocurrió en Seward, Alaska, en 1964.

    Licuefacción

    En suelos arenosos saturados, las sacudidas sísmicas convierten el suelo en un estado fluido, similar a las arenas movedizas. La licuefacción se manifiesta de varias formas:

    • Difusión lateral – movimiento lateral del suelo de más de 10 a 150 pies, poniendo en peligro los servicios públicos subterráneos.
    • Falla de flujo – una capa intacta se desplaza sobre material licuado, moviéndose a velocidades de hasta decenas de kilómetros por hora, lo que plantea riesgos catastróficos.
    • Golpe de arena – las sacudidas prolongadas obligan a que el agua brote de las capas de arena licuada.

    Cuando el suelo de soporte se licua, las estructuras pierden capacidad de carga, asentándose o derrumbándose.

    Hidrosfera

    Los terremotos alteran la dinámica de las aguas subterráneas expandiendo o contrayendo los acuíferos, a veces de forma temporal y otras de forma permanente. El movimiento de las fallas puede desplazar los canales de los arroyos, creando estanques hundidos a lo largo de las fallas de rumbo. La respuesta hidrosférica más dramática es un tsunami:un desplazamiento del fondo del océano que genera olas de varios pies de altura al nivel del mar pero que pueden alcanzar alturas devastadoras a medida que se acercan a aguas costeras poco profundas. Los lagos pueden experimentar un análogo de menor escala llamado seiche.

    Accidentes geográficos

    Los grandes terremotos pueden elevar los picos de las montañas desde pulgadas hasta unos pocos pies. El movimiento de las fallas produce escarpes (crestas empinadas) mientras que eventos repetidos erosionan las zonas de fallas hasta convertirlas en valles. Las fallas también influyen en la distribución del agua subterránea, formando estanques o manantiales, y las fallas superficiales de deslizamiento aparecen como interrupciones largas y poco profundas conocidas como huellas de topo.

    Al integrar perspectivas geológicas, hidrológicas y de ingeniería, los científicos pueden predecir y mitigar mejor los efectos multifacéticos de los terremotos en los sistemas vivos de nuestro planeta.

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