Por Susan Deily‑Swearingen — Actualizado el 24 de marzo de 2022
La electricidad es una fuerza invisible que impulsa todo lo que nos rodea y, sin embargo, puede demostrarse de las formas más inesperadas:como en un humilde limón. Este experimento práctico convierte una simple fruta en una fuente de energía funcional, mostrando los principios de la electroquímica y al mismo tiempo despierta la curiosidad tanto de estudiantes como de aficionados.
Coloque un limón fresco sobre una superficie plana y nivelada. Con un clavo galvanizado limpio, presiónelo a través de la cáscara hasta el centro del limón. Asegúrate de que la punta quede dentro para que la uña no sobresalga del otro lado.
En el extremo opuesto del limón, haga un pequeño corte en la cáscara con un cuchillo de cocina. Inserta con cuidado un centavo de cobre en esta ranura, empujándolo hasta que solo sobresalga de la cáscara aproximadamente una cuarta parte de la moneda.
Conecte un voltímetro a los dos electrodos:fije la pinza roja a la moneda y la pinza negra al clavo galvanizado. El medidor mostrará el voltaje generado por la batería de limón.
Elija un limón fresco y jugoso para obtener mejores resultados. Exprima suavemente la fruta antes de insertar los electrodos para maximizar el flujo de jugo. Para alimentar una bombilla pequeña u otro dispositivo de baja corriente, conecte varias baterías de limón en serie.