Por Lizzie Brooks | Actualizado el 24 de marzo de 2022
El ácido hialurónico (HA) es un mucopolisacárido natural que desempeña un papel crucial en el tejido conectivo humano, actuando como lubricante, amortiguador y andamio para la señalización celular. Es abundante en el líquido sinovial, que protege las articulaciones, y en el humor acuoso del ojo, donde mantiene la presión intraocular y la claridad óptica.
Dentro del cuerpo, el ácido hialurónico es sintetizado por la enzima ácido hialurónico sintasa (HAS). HAS cataliza la condensación de los monosacáridos ácido D-glucurónico y N-acetilglucosamina en el polímero de alto peso molecular que constituye HA. Esta vía biosintética ocurre en una variedad de tejidos, incluidos la piel, el cartílago y el cerebro, lo que garantiza que el HA se reponga continuamente para respaldar la hidratación y elasticidad del tejido.
Para los consumidores que buscan HA fuera del cuerpo, el compuesto está disponible como suplemento dietético. El HA natural se extrae directamente de tejidos animales sin modificaciones químicas. Las fuentes comunes incluyen las crestas de los gallos, donde las concentraciones de HA son excepcionalmente altas, y el humor acuoso de los ojos de los bovinos. Debido a que no implican pasos de síntesis adicionales, estos extractos conservan la estructura nativa y la bioactividad del polímero.
La fabricación moderna también emplea fermentación microbiana para producir HA. Ciertas cepas de bacterias Streptococcus están diseñadas para expresar la enzima HAS, lo que les permite producir HA a partir de materias primas de carbohidratos simples. El polímero resultante se purifica y se puede adaptar a pesos moleculares específicos, lo que lo hace adecuado para aplicaciones médicas como rellenos dérmicos, viscosuplementación y sistemas de administración de fármacos.
Ya sea que se produzca de forma natural, se extraiga de tejidos animales o se cultive en un biorreactor, el ácido hialurónico sigue siendo una piedra angular de la medicina regenerativa y el cuidado de la piel, gracias a su capacidad incomparable para retener agua y apoyar la función celular.