He aquí por qué:
* Tamaño más pequeño: Las moléculas de oxígeno son más pequeñas que las moléculas de dióxido de carbono. Las moléculas más pequeñas generalmente se difunden más rápido.
* Mayor gradiente de concentración: Normalmente, hay una mayor concentración de oxígeno en los pulmones (donde se inhala) que en la sangre y los tejidos, lo que crea un gradiente de concentración más pronunciado que impulsa la difusión.
* Solubilidad lipídica: Si bien no es tan soluble como el dióxido de carbono, el oxígeno tiene cierta solubilidad en las membranas lipídicas de las células, lo que ayuda a su difusión.
Si bien el dióxido de carbono (CO2) también es importante para el intercambio de gases, se difunde más lentamente debido a su mayor tamaño y su menor gradiente de concentración.