El combustible más común utilizado en los lanzallamas es una mezcla de gasolina y un agente espesante, como napalm o poliestireno. Esta mezcla está diseñada para producir una llama intensa y duradera. Por lo general, el combustible se almacena en una mochila u otro recipiente y se bombea a través de una manguera hasta la boquilla. Cuando se aprieta el gatillo, el combustible se enciende y se expulsa por la boquilla.