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Cuando un levantador de pesas nuevo admira sus bíceps abultados o sus deltoides en desarrollo, podría asumir que unos músculos más grandes significan nuevas células musculares. En realidad, las células del músculo esquelético (aquellas adheridas al esqueleto que permiten el movimiento voluntario) tienen una vida útil sorprendentemente larga.
El músculo esquelético, también llamado músculo estriado, es uno de los tres tejidos musculares principales del cuerpo, junto con el músculo cardíaco y el liso. Las investigaciones sugieren que, al igual que las neuronas, las células del músculo esquelético no se dividen después del nacimiento. En cambio, pueden aumentar de tamaño añadiendo más fibras musculares y orgánulos.
La datación con carbono 14 de células musculares cercanas a la caja torácica reveló edades de hasta 15,1 años, un hallazgo informado por el Dr. Jonas Frisén y sus colegas del Instituto Karolinska de Estocolmo. Esto demuestra que la mayoría de las fibras musculares persisten durante muchos años.
Por lo tanto, los culturistas profesionales no poseen más células musculares que una persona promedio. Sus células contienen una mayor densidad de fibras y mitocondrias (las “centrales eléctricas” celulares) que contribuyen a una mayor fuerza e hipertrofia.