Por Maria Cook, actualizado el 24 de marzo de 2022
Tanto las plantas como los animales son formas de vida celular, pero sus células divergen en estructura, síntesis de proteínas y potencial de diferenciación. Comprender estas distinciones arroja luz sobre cómo prospera cada reino.
Las células vegetales están revestidas por una pared celular rígida compuesta de celulosa, que les proporciona soporte y protección. Las células animales dependen de una membrana plasmática flexible, lo que permite un transporte más fácil de moléculas.
Debido a que las células vegetales son en gran medida estacionarias, normalmente carecen de cilios y flagelos. Por el contrario, muchas células animales poseen cilios o flagelos para la locomoción y la percepción ambiental.
Los centríolos, orgánulos cilíndricos implicados en la formación del huso durante la mitosis, son comunes en las células animales pero ausentes en la mayoría de las células vegetales. En cambio, las plantas utilizan microtúbulos corticales guiados por la arquitectura de su pared celular.
Los plástidos (orgánulos como los cloroplastos) son exclusivos de las células vegetales. Los cloroplastos contienen clorofila, lo que permite la fotosíntesis, un proceso ausente en las células animales.
Tanto las células vegetales como las animales sintetizan proteínas esenciales para el crecimiento y el funcionamiento. Las plantas contienen los 20 aminoácidos estándar en su metabolismo, lo que les permite producir proteínas de novo.
Los animales, sin embargo, sintetizan sólo 10 de los 20 aminoácidos esenciales; los 10 restantes deben obtenerse de la dieta. Esta dependencia dietética refleja las diversas estrategias de adquisición de nutrientes de los animales frente a las plantas.
En las plantas, muchas células diferenciadas pueden revertirse o transformarse en otros tipos de células durante el crecimiento o la reparación. Por ejemplo, una célula de la epidermis puede dividirse y convertirse en una célula del mesófilo con una función distinta.
Los animales dependen principalmente de células madre para diferenciarse. La mayoría de las células animales maduras están terminalmente diferenciadas y son capaces de dividirse sólo para reemplazarse a sí mismas o reparar tejido, pero no para convertirse en un tipo de célula diferente.
Estas diferencias fundamentales subrayan los caminos evolutivos divergentes de plantas y animales, que influyen en todo, desde el desarrollo hasta las interacciones ecológicas.
— María Cook