Por Evelyn McCormack | Actualizado el 24 de marzo de 2022
La RCP (abreviatura de reanimación cardiopulmonar) es una intervención de emergencia que restablece la circulación y la respiración en una persona cuyo corazón se ha detenido o que ha dejado de respirar. Al realizar compresiones torácicas y, cuando sea necesario, respiración boca a boca, un socorrista capacitado puede mantener oxigenados los órganos vitales hasta que llegue ayuda médica avanzada.
CPR significa reanimación cardiopulmonar.
Durante más de cinco décadas, la RCP ha evolucionado desde una simple técnica de compresión torácica hasta un protocolo para salvar vidas respaldado por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA). En 2021, la AHA actualizó sus directrices y recomendó únicamente compresiones torácicas (sin respiraciones de rescate) para adultos que colapsan por un paro cardíaco repentino. Este cambio refleja evidencia de que las compresiones por sí solas pueden mantener un flujo sanguíneo suficiente durante los primeros minutos de la parada.
Cuando el corazón se detiene, la sangre deja de circular, privando a los órganos, especialmente al cerebro, de oxígeno. El cerebro puede sufrir daños irreversibles en tan solo siete minutos, y se producen daños importantes después de cuatro minutos de privación de oxígeno. La RCP cierra esta brecha crítica, suministrando sangre oxigenada hasta que la atención profesional pueda hacerse cargo. En situaciones de ahogamiento, intoxicación por monóxido de carbono o sobredosis de drogas, la respiración boca a boca también es vital para restablecer la respiración.
A menudo se supone que la RCP por sí sola garantiza la supervivencia. En realidad, sólo entre el 5% y el 10% de los pacientes que reciben RCP sin intervención adicional sobreviven. Sin embargo, cuando la RCP se combina con una desfibrilación rápida, las tasas de supervivencia pueden aumentar hasta el 40 %, especialmente si la RCP comienza dentro de los cuatro minutos y la desfibrilación sigue dentro de los diez minutos.
La forma más confiable de prepararse para una emergencia es completar un curso certificado de RCP. La Cruz Roja Estadounidense y la AHA ofrecen clases en todo el país, adaptadas a todas las edades y profesiones. Estos cursos cubren los fundamentos de las compresiones torácicas, la respiración boca a boca y el uso de desfibriladores externos automáticos (DEA).
Las pautas modernas de RCP distinguen entre dos enfoques principales: