Por David Samson | Actualizado el 30 de agosto de 2022
El núcleo, las mitocondrias y los cloroplastos son los únicos orgánulos que contienen ADN. Cada uno desempeña un papel distinto en la vida celular:el núcleo alberga el modelo genético de la célula, mientras que las mitocondrias y los cloroplastos generan la energía que sustenta la célula en las células animales y vegetales, respectivamente.
El ADN reside en tres orgánulos:el núcleo, las mitocondrias y los cloroplastos.
El ADN es un polímero largo de doble hélice compuesto por cuatro nucleótidos:adenina, guanina, citosina y timina. La secuencia de estas bases codifica las instrucciones para construir y regular las proteínas, los caballos de batalla que dan forma a la forma y función de cada célula y, por extensión, de cada organismo.
El núcleo sirve como centro de mando y almacena el material genético heredado en las cromátidas. Dirige la síntesis de proteínas mediante la producción de ribosomas, pequeños orgánulos que traducen el ARNm en proteínas funcionales. Los ribosomas y las proteínas que producen salen del núcleo a través del retículo endoplasmático y se distribuyen por toda la célula.
Los cloroplastos convierten la luz solar en energía química mediante la fotosíntesis. La clorofila captura la luz, impulsando la conversión de dióxido de carbono y agua en carbohidratos, que luego se oxidan para producir ATP, la moneda energética universal. El ADN del cloroplasto codifica enzimas esenciales para esta maquinaria fotosintética.
Las mitocondrias generan ATP mediante la fosforilación oxidativa, un proceso que depende del oxígeno y los azúcares de los alimentos. El ADN mitocondrial proporciona el modelo para las enzimas que impulsan esta reacción. Es importante destacar que el ADN mitocondrial se hereda exclusivamente de la madre, lo que lo convierte en un marcador valioso para rastrear la ascendencia materna.