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  • Maravillas microbianas:11 organismos extraordinarios visibles sólo bajo un microscopio

    Gorodenkoff/Shutterstock

    Cuando pensamos en animales extraños, normalmente nos imaginamos el famoso pez globo o el ornitorrinco. Esas criaturas son tangibles a simple vista, pero muchas de las formas de vida más asombrosas sólo existen en el reino microscópico. Estos pequeños organismos poseen rasgos que parecen casi sobrenaturales, desde resistir temperaturas cercanas al cero absoluto hasta regenerar partes enteras del cuerpo después de una lesión. Sus capacidades no sólo desafían nuestras expectativas sino que también son prometedoras para futuros avances científicos.

    En esta guía examinamos once de estos organismos y explicamos la ciencia detrás de sus características notables.

    Tardígrado

    TajdidProtik/Shutterstock

    El tardígrado, u oso de agua, a menudo es subestimado por su minúsculo tamaño:no más de 1,2 milímetros y tan pequeño como 0,1 milímetros. Estos resistentes microanimales pueden soportar condiciones extremas que acabarían con la mayor parte de la vida. Han sobrevivido a temperaturas tan bajas como –272 °C, sólo 1 °C por encima del cero absoluto, y tan altas como 150 °C. Su tolerancia a la presión alcanza los 40.000 kPa, casi siete veces la presión máxima tolerable humanamente. Los científicos incluso enviaron tardígrados al espacio, donde sobrevivieron ilesos al duro entorno.

    Su resiliencia proviene de la criptobiosis, un estado de “pseudomuerte” en el que el metabolismo cae casi a cero y el animal arroja casi toda su agua para formar un tun. Aunque en condiciones normales viven sólo unos meses, un tardígrado puede permanecer en este túnel inactivo durante más de 30 años. Al rehidratarse simplemente retoma su actividad normal, como si no hubiera pasado el tiempo.

    Euglena

    ChWeiss/Shutterstock

    La euglena es un protista fascinante que difumina la línea entre planta y animal. Puede realizar la fotosíntesis como una planta, pero también ingerir otros microorganismos como un animal. Esta doble capacidad alimenta el debate entre botánicos y zoólogos, lo que lleva a su clasificación como protista:organismos que muestran características de ambos reinos pero siguen siendo distintos.

    Otra característica llamativa es su gran punto ocular rojo que detecta la luz y guía la célula hacia la luz del sol. Cuando la luz es escasa, euglena cambia a alimentación heterótrofa, lo que les proporciona una sólida estrategia de supervivencia que subraya su resiliencia ecológica.

    Volvox

    PongsadhornJR/Shutterstock

    Si bien la colonia de Volvox parece visible a simple vista (de unos pocos milímetros de diámetro), en realidad es un conjunto sincronizado de entre 500 y 60.000 algas verdes individuales. Cada célula lleva pequeños flagelos; juntos golpean al unísono para impulsar a toda la colonia a través del agua.

    Volvox es un autótrofo que depende de la luz solar, y el latido coordinado de sus flagelos, guiado por un único punto ocular alargado, le permite rastrear fuentes de luz. La reproducción es asexual (que produce células hijas dentro del padre) y sexual (genera cigotos que sobreviven mejor a las condiciones invernales).

    Hidra

    Holger Kirk/Shutterstock

    La hidra, un pequeño organismo de agua dulce, es famosa por su capacidad regenerativa. Las células madre de la hidra permanecen activas durante toda su vida, lo que le permite regenerar partes del cuerpo perdidas y posponer eficazmente la senescencia. Esta actividad continua de células madre contrasta marcadamente con la disminución observada en la mayoría de los mamíferos, donde las células madre escasean con la edad.

    Los científicos estudian las células madre de la hidra para descubrir mecanismos que algún día podrían mejorar la reparación del tejido humano y retardar los procesos de envejecimiento.

    Ameba

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    Clasificada como protista, la ameba ejemplifica la versatilidad celular. Su movimiento se basa en pseudópodos (pies falsos) que permiten que la célula fluya sobre las superficies y engulla los alimentos. Descubrimientos recientes revelan que algunas amebas pueden producir capas protectoras a partir de azúcar y proteínas, lo que sugiere un nivel de complejidad aún mayor de lo que se pensaba anteriormente.

    Rotíferos

    mitagalihs/Shutterstock

    Los rotíferos poseen una distintiva disposición de cilios en forma de rueda alrededor de la boca, que los alimenta y los impulsa a través de ambientes acuáticos. Pueden entrar en criptobiosis, secarse y permanecer inactivos hasta que mejoren las condiciones. La mayoría de los rotíferos se reproducen asexualmente, pero los rotíferos bdeloides (450 especies sin machos) han desarrollado una notable capacidad para absorber ADN extraño, manteniendo la diversidad genética sin reproducción sexual.

    Algas Desmid

    Ekky Ilham/Shutterstock

    Las algas desmid son personificaciones de simetría y constan de dos semicélulas en imagen especular unidas por un istmo delgado que alberga el núcleo. Su preferencia por aguas oligotróficas, bajas en nutrientes y con niveles de pH específicos los convierte en bioindicadores fiables de ecosistemas limpios y ricos en oxígeno.

    Paramecio

    Fotógrafo Sinhyu/Shutterstock

    Cubierto por una densa capa de cilios, el paramecio se desliza a través del agua en elegantes espirales. El latido coordinado de los cilios impulsa los alimentos hacia el surco oral de la célula, donde se ingiere. Esta única célula alberga un micronúcleo para la reproducción sexual y un macronúcleo que gobierna las funciones cotidianas, lo que ejemplifica la dualidad nuclear.

    Radiolarianos

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    Los radiolarios son esqueletos de silicato que crecen en formas intrincadas, a menudo geométricas. Sus esqueletos pueden incluir espinas diez veces más largas que el propio organismo, lo que les proporciona el lastre que les permite hundirse en aguas más profundas y libres de depredadores durante la reproducción. Los radiolarios fosilizados se han estudiado durante más de dos siglos, lo que ofrece una ventana a entornos marinos que se remontan a 500 millones de años.

    Estentor

    Ekky Ilham/Shutterstock

    Stentor es el organismo unicelular más grande (hasta 2 milímetros) y sorprende por su capacidad regenerativa. Sin un sistema nervioso, puede reconstruirse perfectamente después de una lesión. Los investigadores investigan sus miles de copias del genoma para comprender si esta multiplicidad impulsa su regeneración, con posibles implicaciones para la investigación antienvejecimiento en humanos.

    Dafnia

    shoma81/Shutterstock

    Las dafnias, o pulgas de agua, son crustáceos de agua dulce cuyos cuerpos translúcidos permiten a los científicos observar estructuras internas, como corazones y tracto digestivo, en tiempo real. Cuando se ven amenazados, exhiben plasticidad fenotípica, alteran rápidamente la forma del cuerpo y desarrollan espinas o cascos protectores para disuadir a los depredadores.




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