Las investigaciones muestran que recordar repetidamente recuerdos negativos puede contribuir a la ansiedad y la depresión, actuando como una fuente de estrés psicológico continuo. En la búsqueda de tratamientos más eficaces para los trastornos mentales arraigados en recuerdos traumáticos, los científicos han encontrado una manera de debilitar estos recuerdos angustiosos fortaleciendo los positivos.
Publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias En julio de 2024, un estudio controlado en el que participaron 37 participantes probó un protocolo de varios días. Los participantes primero pasaron una tarde entrenando sus cerebros para combinar palabras sin sentido con imágenes negativas. Al día siguiente, después de una noche de sueño para consolidar esas asociaciones, los investigadores volvieron a entrenar a los participantes para que emparejaran la mitad de las mismas palabras sin sentido con imágenes positivas, con el objetivo de reprogramar los vínculos neuronales y crear recuerdos positivos que pudieran interferir con los negativos.
Durante el sueño de movimientos oculares no rápidos (NREM) de la noche siguiente, el equipo reprodujo grabaciones de las palabras sin sentido mientras monitoreaba la actividad cerebral con electroencefalografía (EEG). Esta técnica captura incluso las ondas delta más lentas que caracterizan el sueño profundo, ofreciendo información precisa sobre los procesos de consolidación de la memoria.
Durante varios días después de la noche de reactivación de la memoria, los participantes completaron cuestionarios y tareas de recuperación de la memoria. Los resultados mostraron que eran más propensos a recordar palabras sin sentido con asociaciones positivas, incluso cuando esas palabras inicialmente habían estado vinculadas a imágenes negativas. Los autores advierten que la investigación aún está en sus inicios y se lleva a cabo bajo condiciones estrictamente controladas, pero sugieren que "nuestros hallazgos pueden ofrecer nuevos conocimientos relevantes para el tratamiento del recuerdo patológico o relacionado con traumas".
Durante más de un siglo, los neurocientíficos han identificado el lóbulo temporal como un centro clave para la codificación y el almacenamiento de la memoria. El lóbulo temporal izquierdo participa principalmente en la memoria verbal, mientras que el derecho maneja la información no verbal. La evidencia reciente subraya que el sueño es esencial para estas funciones.
Durante las dos etapas más ligeras del sueño NREM, el cerebro clasifica las experiencias del día anterior, preservando lo que considera importante y descartando el resto. La fase NREM profunda consolida los recuerdos retenidos. Este proceso continúa durante el sueño REM (sueño), durante el cual el cerebro procesa la información almacenada, lo que a veces conduce al contenido del sueño. Algunos estudios incluso sugieren que el sueño REM puede eliminar ciertos recuerdos, lo que explica por qué muchos sueños desaparecen del recuerdo.
Además, el cerebro permanece preparado para nuevos aprendizajes al despertar, un mecanismo respaldado por el sueño NREM. Esto explica el fuerte vínculo entre la falta de sueño, el deterioro cognitivo y una capacidad reducida para suprimir los recuerdos negativos. Comprender estas dinámicas es clave para desarrollar intervenciones que aprovechen el poder restaurador del sueño para la salud mental.