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Los rasgos genéticos, desde el color de ojos hasta la retención del cabello, están moldeados por nuestro ADN. El tipo de sangre, determinado por la genética, es más que una etiqueta de transfusión; ofrece información sobre la función inmune y la susceptibilidad a enfermedades.
Investigaciones recientes indican que las personas con tipos de sangre distintos del O enfrentan una mayor probabilidad de sufrir ataques cardíacos. Por el contrario, los portadores tipo O pueden tener un mayor riesgo de sufrir episodios hemorrágicos mortales. Aunque estos hallazgos pueden resultar inquietantes, subrayan el valor de las estrategias de prevención personalizadas. Además, la sangre tipo A o AB se ha relacionado con una mayor incidencia de cáncer gástrico. En general, el tipo de sangre tiene más importancia clínica de lo que muchos creen.
No todas las personas con un tipo de sangre particular experimentarán estos resultados; los datos reflejan el riesgo estadístico más que el destino. Sin embargo, la concientización puede guiar las decisiones de salud proactivas.
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Nuevas pruebas demuestran que los tipos de sangre distintos del O se asocian con una mayor incidencia de eventos cardiovasculares (accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca e infarto de miocardio) en comparación con los individuos del tipo O. El estudio informa un riesgo un 9% mayor de eventos coronarios y complicaciones cardiovasculares generales, en particular ataques cardíacos. Es importante destacar que no hubo diferencias significativas en los resultados coronarios fatales entre los dos grupos, lo que indica que el tipo O conlleva sus propios riesgos únicos.
Los hallazgos se publicaron en el Cardiovascular Journal of Africa y se presentaron en Heart Failure 2017 y en el 4º Congreso Mundial sobre Insuficiencia Cardíaca Aguda. Este metaanálisis integral, dirigido por Tessa Kole del Centro Médico Universitario de Groningen, agregó datos de nueve estudios prospectivos, que abarcaron a 1.362.569 participantes. En estas cohortes, se documentaron 23.154 eventos cardiovasculares, lo que permitió a los investigadores examinar los vínculos entre el tipo de sangre y resultados coronarios específicos, incluidos incidentes cardiovasculares combinados y eventos fatales.
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Aunque el estudio no identificó el mecanismo exacto, los médicos sospechan que los niveles elevados del factor von Willebrand (una proteína clave de la coagulación) pueden contribuir al mayor riesgo cardiovascular observado en los tipos de sangre distintos del O.
Un estudio de 2025 en el Journal of the American College of Cardiology informó que los tipos de sangre distintos del O conllevaban un mayor riesgo de eventos cardiovasculares entre los pacientes hospitalizados con COVID-19. De manera similar, una investigación de 2023 en el Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases relacionó los tipos de sangre distintos del O con mayores tasas de accidente cerebrovascular, infarto de miocardio y enfermedad vascular periférica, atribuyendo estas asociaciones al factor von Willebrand y al factor VIII, una segunda proteína de la coagulación.
Estos hallazgos subrayan la relevancia del tipo de sangre en la evaluación del riesgo cardiovascular, pero no implican que sean inevitables. Los factores del estilo de vida (dieta, ejercicio, dejar de fumar) siguen siendo fundamentales y pueden modificar sustancialmente el riesgo en todos los grupos sanguíneos.