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Durante años, nos han dicho que desahogarse es la clave para calmar la ira. Frases como “sácatelo del pecho” o “desahogate” resuenan en nuestras mentes, sugiriendo que gritar, hacer acusaciones imprudentes o incluso romper objetos en una sala de ira pueden proporcionar alivio. Sin embargo, la evidencia científica cuenta una historia diferente.
Un metaanálisis realizado en 2024 por la Universidad Estatal de Ohio examinó 154 estudios sobre el manejo de la ira y encontró que desahogarse a menudo aumenta la ira en lugar de reducirla. Los investigadores descubrieron que expresar la ira en voz alta aumenta la excitación fisiológica (frecuencia cardíaca elevada, presión arterial y liberación de hormonas), lo que puede amplificar la emoción que estás tratando de calmar.
Correr, una estrategia popular para "quemar la ira", sigue el mismo patrón. Si bien correr beneficia la salud cardiovascular, también aumenta la excitación fisiológica, dejándote más agotado. La lección es clara:cuando ya estás en un estado de excitación elevada, agregar otro estímulo no ayuda a calmarte.
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El mismo estudio de OSU destacó que la ira es la emoción que a las personas les resulta más difícil controlar, en gran parte porque desencadena la respuesta de lucha o huida. Este antiguo reflejo, que alguna vez fue esencial para la supervivencia, ahora choca con las exigencias de la vida moderna. Reducir esa respuesta es esencial para aliviar la ira.
La investigación muestra que las prácticas centradas en la respiración, como la respiración consciente, el yoga, la relajación muscular progresiva y la respiración diafragmática, reducen efectivamente la excitación fisiológica y, en consecuencia, la ira. Estas técnicas no sólo calman el sistema nervioso sino que también proporcionan una forma segura y no disruptiva de gestionar las emociones intensas.
La autora principal, Sophie Kjærvik, explicó en una entrevista de ScienceAlert:"Reducir la excitación y su aspecto fisiológico es crucial". Es importante destacar que el estudio encontró que factores como el origen étnico, la cultura, la raza o la edad tienen un impacto insignificante en la efectividad de estas prácticas. En general, calmar la respiración demuestra ser la herramienta más fiable.
En resumen, desahogarse y hacer ejercicio de alta intensidad pueden empeorar la ira sin darse cuenta. Respirar hacia adentro ofrece un camino probado y basado en evidencia hacia la calma emocional.