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Ya sea que estés corriendo por un sendero, pedaleando en bicicleta o superando una clase de alta intensidad, el instinto de escupir puede ser sorprendentemente común y frustrante. Los atletas de todos los deportes experimentan este impulso y las investigaciones muestran que no es solo un hábito peculiar. Proviene de una combinación de deshidratación, respiración bucal y cambios en la composición de la saliva inducidos por el ejercicio.
Durante la actividad física, la frecuencia cardíaca aumenta, la respiración se vuelve más profunda y aumenta la producción de sudor. Estas respuestas están gobernadas por el sistema nervioso simpático, el modo de “lucha o huida” del cuerpo. Las glándulas salivales están controladas por vías simpáticas y parasimpáticas, por lo que el ejercicio puede alterar la secreción de saliva de manera mensurable.
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La saliva está compuesta aproximadamente en un 99% por agua, pero el 1% restante contiene enzimas, células mucosas, electrolitos, anticuerpos y proteínas. Una proteína clave, la MUC5B, desempeña un papel fundamental en la inmunidad de las vías respiratorias. Un estudio de ciclistas estacionarios encontró que los niveles de MUC5B aumentaron inmediatamente después de un entrenamiento de 15 minutos y permanecieron elevados 30 minutos después del ejercicio en comparación con los niveles previos al ejercicio. ¿El resultado? Saliva más espesa y pegajosa.
Al mismo tiempo, la sudoración agota el agua corporal, lo que hace que el cuerpo reduzca el contenido de agua de la saliva para prevenir la deshidratación. La respiración bucal durante el esfuerzo seca los tejidos bucales, lo que hace que las glándulas produzcan más saliva. Sin embargo, debido a que la saliva ahora es más espesa (debido a MUC5B) y menos acuosa, tragarla se vuelve más difícil, lo que hace que escupir sea una opción práctica, aunque socialmente incómoda.
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La aceptabilidad de escupir varía ampliamente. Si bien escupir discretamente mientras corres por un sendero puede ser tolerable, hacerlo en la cinta de correr de un gimnasio puede dar lugar a prohibiciones. En los deportes competitivos, escupir puede dar lugar a multas o suspensiones; las reglas de la NBA y la NFL abordan específicamente el peligro de escupir en el suelo, lo que puede provocar lesiones o derrames.
Debido a estas consecuencias sociales y regulatorias, los atletas y entusiastas del fitness suelen buscar alternativas. La hidratación es la primera línea de defensa:pequeños sorbos frecuentes diluyen la saliva y reducen su densidad. Si todavía sientes la necesidad, escupir discretamente en un pañuelo de papel puede mitigar el riesgo de propagar gérmenes o dejar un desastre.
Comprender los impulsores fisiológicos detrás de la necesidad de escupir y emplear estrategias simples de hidratación e higiene puede ayudarte a mantenerte cómodo, limpio y dócil durante cualquier entrenamiento.