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  • La ciencia detrás de los saltos repentinos mientras se queda dormido (tirones hipnóticos)

    Kinomasterskaya/Getty Images

    ¿Alguna vez te has quedado dormido y has sentido una repentina sensación de caída que te ha despertado? ¿O has escuchado a un compañero quejarse de que lo pateas mientras te quedas dormido? Estas contracciones musculares abruptas e involuntarias se denominan sacudidas hipnóticas (o sacudidas hipnagógicas) y son sorprendentemente comunes. Aproximadamente el 70 % de las personas los experimenta al menos una vez, mientras que alrededor del 10 % informa que ocurren cada noche.

    El mecanismo neurológico exacto aún no está claro, pero los investigadores señalan una actividad inestable en la formación reticular del tronco del encéfalo durante la transición de la vigilia al sueño. Esta estructura gestiona funciones involuntarias y regula la vigilia. A medida que el sistema nervioso suprime las órdenes motoras para dormir, las señales alteradas de la formación reticular pueden desencadenar contracciones musculares repentinas.

    Algunos científicos proponen que la sacudida es un reflejo vestigial de nuestros ancestros primates que dormían en los árboles. La relajación muscular que acompaña al sueño podría interpretarse como una pérdida de apoyo, lo que provoca una rápida contracción protectora. Otros argumentan que un sistema nervioso simpático hiperactivo, a menudo impulsado por el estrés y la ansiedad, podría ser la causa subyacente del fenómeno.

    ¿Qué te pone en riesgo de sufrir sacudidas hipnóticas?

    María Long/Getty Images

    La ansiedad y el estrés son factores de riesgo bien documentados. Pueden aumentar la actividad simpática y, a menudo, provocar insomnio, lo que a su vez aumenta la probabilidad de sacudidas hipnóticas. Investigaciones recientes también vinculan los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, comúnmente recetados para la ansiedad, con un aumento en estas contracciones.

    La cafeína antes de acostarse es otro culpable. Si bien el efecto bioquímico de la cafeína puede contribuir directamente, también tiende a alterar el sueño, creando una vía secundaria que promueve las sacudidas. La relación exacta entre estimulantes y sacudidas hipnóticas sigue siendo un área de estudio activa.

    El ejercicio suele beneficiar el sueño, pero el momento es importante. Hacer ejercicio poco antes de acostarse o exceder las ocho horas de actividad vigorosa por semana puede aumentar el riesgo de sufrir sacudidas hipnóticas. Programar entrenamientos más temprano en el día y permitir la recuperación entre sesiones intensas puede ayudar a mitigar el efecto.

    Cuando las sacudidas hipnóticas son motivo de preocupación

    Svetlana Larshina/Getty Images

    En la mayoría de los casos, las sacudidas hipnóticas son inofensivas; el peor resultado es una distensión muscular menor, lo cual es poco común. Sin embargo, a veces pueden indicar una afección más grave, especialmente cuando van acompañadas de problemas de movimiento durante el día. Por ejemplo, la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo caracterizado por la pérdida de dopamina en el mesencéfalo, se ha relacionado con sacudidas hipnóticas tempranas. Si nota sacudidas junto con temblores, rigidez o cambios en el habla, consulte a un profesional de la salud de inmediato.

    Los pasos prácticos para reducir los espasmos hipnóticos incluyen:mantener horarios de sueño constantes, crear una rutina relajante antes de dormir, programar el ejercicio antes, limitar la cafeína a menos de 400 mg por día y asegurarse de consumirla mucho antes de acostarse, y controlar el estrés mediante técnicas de relajación. Estos hábitos pueden ayudar a que tu cerebro realice una transición suave hacia el sueño, minimizando las contracciones musculares repentinas.

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