Si bien los beneficios del café para la salud siguen siendo un tema de debate, la mayoría de los expertos coinciden en que consumir menos de 400 mg de cafeína al día (aproximadamente cuatro tazas de 8 onzas) mantiene su consumo seguro.
Investigadores de la Universidad de Harvard y Tulane examinaron extensos datos de encuestas sobre hábitos cafeteros y los compararon con los registros de mortalidad. Identificaron dos patrones de consumo distintos:aquellos que limitaban el café a las horas de la mañana (de 4 a. m. a 11:59 a. m.) y quienes lo consumían durante todo el día, hasta la tarde y la noche.
Diez años después, el estudio encontró que los bebedores de café por la mañana tenían un 16% menos de probabilidades de morir por cualquier causa en comparación con los no bebedores de café. El efecto fue aún más fuerte para las enfermedades cardiovasculares, con una reducción del riesgo del 31%. No surgió tal beneficio para los consumidores de café durante todo el día, lo que sugiere que el tiempo, no sólo la cantidad, juega un papel fundamental.
Nuestros cuerpos siguen un ritmo circadiano interno que gobierna la vigilia, la liberación de hormonas y el sueño. El ritmo alcanza su punto máximo con el cortisol y la adrenalina durante el día y cae con la melatonina durante la noche. El consumo elevado de cafeína más tarde durante el día puede suprimir la melatonina, alterar el sueño y reducir la presión arterial nocturna, un factor conocido de riesgo cardiovascular.
Las proteínas inflamatorias también alcanzan su punto máximo por la mañana. Las propiedades antiinflamatorias del café pueden contrarrestar este aumento, reduciendo potencialmente el daño a largo plazo que provoca enfermedades cardíacas y neurodegenerativas.
Estos hallazgos, aunque convincentes, surgen de datos de encuestas autoinformados, que pueden introducir sesgos de recuerdo y de deseabilidad social. El análisis es correlacional, no causal; factores como el trabajo por turnos, común entre los consumidores de café por las tardes, pueden confundir los resultados.
Además, los grupos eran desiguales:el 36% de los participantes bebían café por la mañana, mientras que sólo el 14% consumía café durante todo el día. Este desequilibrio añade complejidad a la interpretación estadística.
En resumen, el estudio abre la puerta a investigaciones más específicas sobre el momento adecuado para consumir cafeína, pero aún no proporciona una guía definitiva para todos los amantes del café.