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Un sueño de calidad es la piedra angular de una buena salud, pero la posición que se adopta mientras se descansa puede influir sutilmente en el riesgo cardiovascular. Un análisis realizado en 2024 del Sleep Heart Health Study (una cohorte extensa y prospectiva que examina la apnea del sueño y los trastornos respiratorios relacionados) reveló que los participantes que pasaban aproximadamente un tercio de su tiempo de sueño acostados boca arriba (posición supina) tenían más probabilidades de reportar episodios de dolor en el pecho durante el período del estudio.
Los investigadores examinaron datos de 4.458 adultos (2.363 mujeres) con una edad promedio de 64 años. Después de ajustar por edad, raza, índice de masa corporal, estrés y presión arterial, la asociación entre el aumento del tiempo de sueño en decúbito supino y el dolor en el pecho siguió siendo estadísticamente significativa. Sin embargo, el estudio no informó con qué frecuencia los participantes dormían de lado.
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Ciertas posiciones para dormir se recomiendan de forma rutinaria para condiciones específicas. A las mujeres embarazadas, por ejemplo, a menudo se les recomienda dormir sobre el lado izquierdo para mejorar el flujo sanguíneo uterino y reducir la hinchazón. El lado izquierdo también ayuda a mantener el estómago por encima del esófago, lo que puede aliviar el reflujo gastroesofágico. Por el contrario, los pacientes con insuficiencia cardíaca pueden encontrar más cómodo dormir del lado derecho, ya que la posición del lado izquierdo puede empeorar la dificultad para respirar. Por lo general, se advierte a las personas con apnea del sueño que no duerman en posición supina, ya que esta posición puede empeorar la obstrucción de las vías respiratorias y provocar repetidas pausas respiratorias durante la noche, lo que reduce el oxígeno en la sangre y eleva la presión arterial.
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Los expertos recomiendan universalmente entre 7 y 9 horas de sueño de alta calidad por noche. Si bien la duración del sueño es un factor crítico, la posición habitual para dormir, como la hora de acostarse y despertarse, también importa, especialmente para aquellos con trastornos del sueño. La transición de un hábito prolongado en decúbito supino a acostarse de lado puede llevar tiempo; El malestar persistente o la incapacidad de adaptarse a una nueva posición después de un período de ajuste razonable podrían indicar un problema subyacente que justifica una evaluación médica.
Aunque los datos actuales establecen un vínculo entre el sueño en decúbito supino y el dolor en el pecho, se necesita más investigación para confirmar una relación causal e identificar la postura para dormir más beneficiosa para el corazón. Hasta entonces, priorizar un sueño constante y reparador sigue siendo tan esencial como una nutrición equilibrada y el ejercicio regular para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.