* Aislamiento reproductivo: Este es el factor más crucial. Se refiere a cualquier mecanismo que evite que dos poblaciones sean entrelazadas y la producción de descendientes fértiles. Los ejemplos incluyen:
* aislamiento geográfico: Barreras físicas como montañas, ríos u océanos separan las poblaciones, evitando el flujo de genes.
* Aislamiento de comportamiento: Las diferencias en los rituales de cortejo, las llamadas de apareamiento u otros comportamientos impiden que las personas se reconocan entre sí como compañeros potenciales.
* aislamiento temporal: Las especies se reproducen en diferentes momentos del día o año, evitando la entrega.
* Aislamiento mecánico: Las incompatibilidades físicas en las estructuras reproductivas evitan el apareamiento.
* Divergencia genética: Una vez que las poblaciones se aislan reproductivamente, comienzan a evolucionar de forma independiente. Esto puede suceder debido a:
* Selección natural: Diferentes entornos favorecen diferentes rasgos, lo que lleva a cambios genéticos en cada población.
* Drift genética: Las fluctuaciones aleatorias en las frecuencias genéticas, especialmente en pequeñas poblaciones, pueden conducir a diferencias significativas con el tiempo.
Estos dos factores funcionan juntos. El aislamiento reproductivo prepara el escenario para que ocurra la divergencia genética, lo que eventualmente conduce a la formación de especies distintas.