1. Regulación del paso:
* permeabilidad selectiva: La membrana actúa como una barrera, controlando lo que entra y sale de la célula. Esta selectividad es crucial para mantener el entorno interno de la célula y llevar a cabo procesos vitales.
* Transporte: Facilita el movimiento de sustancias a través de la membrana, incluidos nutrientes, productos de desecho y moléculas de señalización. Esto puede suceder a través de procesos pasivos como difusión o procesos activos que requieren energía.
2. Comunicación y señalización:
* Proteínas del receptor: La membrana contiene proteínas especializadas que actúan como receptores, que se unen a moléculas de señalización como hormonas y neurotransmisores. Esto desencadena respuestas específicas dentro de la célula.
* Reconocimiento de células celulares: Las glucoproteínas y otras moléculas en la membrana ayudan a las células a reconocerse entre sí, lo que permite la comunicación y la interacción.
3. Soporte y forma estructural:
* Manteniendo la forma de la celda: La membrana proporciona soporte estructural, ayudando a mantener la forma e integridad de la célula.
* Anclar el citoesqueleto: Proporciona puntos de fijación para el citoesqueleto, una red de fibras de proteínas que le da a la célula su estructura interna.
4. Protección:
* Barrera: La membrana sirve como una barrera contra las sustancias y patógenos nocivos.
* Identidad celular: Las moléculas específicas en la membrana contribuyen a la identidad de la célula, ayudando al sistema inmune a distinguir entre uno mismo y no uno mismo.
En resumen, la membrana de la superficie celular es un componente dinámico y esencial de cada célula, responsable de una amplia gama de funciones vitales que contribuyen a la supervivencia y la función celular.