* Muro celular: Las células vegetales tienen una pared celular resistente y rígida hecha de celulosa que proporciona soporte estructural y mantiene una forma definida.
* citoesqueleto: Las células animales tienen un citoesqueleto dinámico hecho de proteínas como microtúbulos y microfilamentos. El citoesqueleto proporciona soporte interno, ayuda con el movimiento y permite que la célula cambie de forma en respuesta a su entorno.
* Naturaleza fluida de la membrana celular: La membrana celular en las células animales es flexible y se puede remodelar a medida que la célula se mueve o interactúa con su entorno.
Aquí hay una analogía simple: Imagine una celda vegetal como un globo con una capa externa fuerte y rígida. Ahora imagine una célula animal como un globo de agua, que puede cambiar la forma dependiendo de la presión interna y las fuerzas externas.
Debido a la falta de una pared celular rígida, las células animales pueden:
* Mover y cambiar la forma: Esto es esencial para procesos como la división celular, la migración y las partículas de alimentos envolventes.
* adaptarse a diferentes entornos: Pueden apretar espacios estrechos o asumir formas específicas para funciones especializadas.
En resumen: La ausencia de una pared celular rígida le da a las células animales la flexibilidad y la adaptabilidad para mover, cambiar de forma y realizar varias funciones necesarias para su supervivencia y desarrollo.