1. Activar la respuesta inmune: Los antígenos son los "malos" que el sistema inmunitario reconoce y se dirige. Son esencialmente sustancias extrañas que el cuerpo identifica como no uno mismo.
2. Unión a las células inmunes: Los antígenos tienen formas y estructuras específicas que les permiten unirse a los receptores en las células inmunes, como las células B y las células T. Estos receptores son como cerraduras, y los antígenos son como llaves que caben en esas cerraduras.
3. Activación de células inmunes: Cuando un antígeno se une a un receptor en una célula inmune, activa esa célula, activando una reacción en cadena que conduce a la respuesta inmune.
4. Producción de anticuerpos: Las células B, cuando se activan por antígenos, producen anticuerpos. Los anticuerpos son proteínas que se dirigen específicamente y neutralizan el antígeno. Esto es como crear armas a medida para luchar contra los invasores.
5. Memoria inmune: El sistema inmunitario "recuerda" los antígenos que ha encontrado antes. Esto le permite montar una respuesta más rápida y fuerte la próxima vez que encuentre el mismo antígeno. Esta es la base de cómo funcionan las vacunas.
Ejemplos de antígenos:
* Bacterias y virus: Estos contienen antígenos que desencadenan nuestra respuesta inmune cuando nos enfermamos.
* POLEN, POLSO PARTIR Y AMIGAL CAMPA: Estos son alérgenos comunes que pueden desencadenar reacciones alérgicas.
* Organos trasplantados: El cuerpo reconoce a los órganos de otra persona como extranjero e intentará rechazarlos.
* Células cancerosas: El cuerpo puede reconocer las células cancerosas como anormales e intentar destruirlas.
En resumen, los antígenos son cruciales para la capacidad de nuestro sistema inmune para identificar y combatir las amenazas para el cuerpo. Actúan como las "campanas de alarma" que alertan al sistema inmunitario sobre la presencia de invasores extranjeros.