* Los nombres comunes son ambiguos y varían geográficamente: El mismo nombre común puede referirse a diferentes especies en diferentes regiones. Por ejemplo, "Robin" se refiere a un pájaro diferente en América del Norte que en Europa. Esta ambigüedad puede conducir a la confusión e identificación errónea.
* Los nombres comunes pueden ser engañosos: Algunos nombres comunes pueden no reflejar con precisión la clasificación científica del organismo o incluso su verdadera naturaleza. Por ejemplo, el "pepino de mar" no es un pepino en absoluto, sino un equinodermo.
* Los nombres comunes no proporcionan información sobre las relaciones evolutivas: Los nombres científicos, por otro lado, se basan en un sistema jerárquico de clasificación que refleja las relaciones evolutivas entre los organismos.
* Los nombres científicos están estandarizados y reconocidos universalmente: El sistema binomial de nomenclatura científica, que utiliza dos palabras latinas para identificar cada especie, proporciona una forma clara e inequívoca de comunicarse sobre organismos en todo el mundo.
* Los nombres científicos son más precisos: Los nombres comunes pueden ser vagos o amplios, mientras que los nombres científicos identifican una especie específica.
En resumen, el uso de nombres científicos permite una comunicación clara, inequívoca y reconocida a nivel mundial en la investigación científica y asegura que todos hablen del mismo organismo.