* Sistema inmune: La defensa principal contra los patógenos. Este sistema incluye:
* Sistema linfático: Transporta líquido linfático, que contiene glóbulos blancos que atacan los patógenos.
* médula ósea: Produce glóbulos blancos, que son las células principales del sistema inmune.
* bazo: Filtra la sangre y almacena los glóbulos blancos.
* timo: Una glándula que ayuda a madurar las células T, un tipo de glóbulos blancos.
* amígdalas y adenoides: Tejidos linfoides que atrapan los patógenos en la garganta.
* Sistema integumentario (piel): La primera línea de defensa, que actúa como una barrera contra los patógenos. La piel también secreta sustancias antimicrobianas.
* Sistema respiratorio: Filma aire y elimina los patógenos con moco y cilios (pequeñas estructuras similares a los cabello).
* Sistema digestivo: El ácido estomacal y las enzimas descomponen los patógenos, mientras que los intestinos albergan bacterias beneficiosas que compiten con los dañinos.
* Sistema cardiovascular: Transporta glóbulos blancos y anticuerpos por todo el cuerpo, lo que permite que el sistema inmunitario alcance los sitios de infección.
* Sistema nervioso: Regula la respuesta inmune, ayudando a identificar y atacar a los patógenos.
Cómo funcionan estos sistemas juntos:
1. Defensa de barrera: La piel, el sistema respiratorio y el sistema digestivo evitan que los patógenos ingresen al cuerpo.
2. Reconocimiento y respuesta: Si los patógenos entran en el cuerpo, el sistema inmune los detecta y desencadena una respuesta inmune.
3. Inflamación: El sistema inmunitario activa la inflamación, lo que ayuda a aislar y destruir patógenos.
4. Inmunidad adaptativa: El sistema inmune recuerda patógenos específicos y desarrolla protección a largo plazo contra ellos.
Todos estos sistemas trabajan juntos para proteger al cuerpo de los patógenos, manteniendo su salud y bienestar general.