Estas enzimas son esenciales para las funciones metabólicas básicas de la célula y se producen constantemente a una velocidad estable. No están sujetos a fluctuaciones significativas en sus niveles, independientemente de la presencia o ausencia de sustratos específicos o cambios ambientales.
Aquí hay algunos ejemplos de enzimas constitutivas:
* Enzimas glucolíticas: Estas enzimas están involucradas en la descomposición de la glucosa para la producción de energía, un proceso fundamental en todas las células.
* Enzimas de ciclo Krebs: Estas enzimas catalizan las reacciones en el ciclo del ácido cítrico, que es una vía central para la generación de energía.
* proteínas ribosómicas: Estas proteínas son componentes esenciales de los ribosomas, que son responsables de la síntesis de proteínas.
* ADN polimerasa: Esta enzima está involucrada en la replicación del ADN, un proceso que garantiza la duplicación precisa del material genético.
* ARN polimerasa: Esta enzima es responsable de transcribir el ADN al ARN, un paso crucial en la expresión génica.
En contraste con las enzimas constitutivas, enzimas inducibles se producen solo cuando sus sustratos específicos están presentes o cuando existen ciertas condiciones ambientales. Su producción está regulada y responde a señales específicas.
Comprender la diferencia entre las enzimas constitutivas e inducibles es crucial para comprender cómo las células regulan sus procesos metabólicos y responden a los cambios en su entorno.