* Taxonomía evolutiva: Este sistema clasifica los organismos basados en sus relaciones evolutivas, centrándose en la ascendencia compartida y el descenso con la modificación de los rasgos. Se basa en los principios de la evolución darwiniana, que enfatiza el papel de la selección natural y las mutaciones aleatorias en la configuración de la biodiversidad.
* Sin plan predeterminado: La taxonomía evolutiva rechaza la idea de un plan predeterminado o "escalera de la vida" donde los organismos se están moviendo hacia un objetivo predeterminado. En cambio, enfatiza la naturaleza contingente de la evolución, donde ocurren cambios debido a los eventos casuales y las presiones ambientales.
* aleatoriedad y adaptación: El proceso de evolución es impulsado por mutaciones aleatorias y selección natural. Los organismos con rasgos que los hacen mejor adaptados a su entorno tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo esos rasgos a sus descendientes. Este proceso es inherentemente aleatorio e impredecible.
* énfasis en la ascendencia compartida: La taxonomía evolutiva se centra en la ascendencia compartida, destacando el descenso común de todos los organismos vivos. Este enfoque enfatiza la interconexión de la vida y el proceso de diversificación a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, un sistema de taxonomía evolutiva contrasta con los enfoques tradicionales predarwinianos que a menudo atribuyen la diversidad organismal a un plan divino o algún diseño predeterminado.