La selección natural es la fuerza impulsora detrás de la evolución, que forma la vida en la tierra durante millones de años. Es un proceso simple pero poderoso que se puede resumir en estos pasos:
1. Variación: Dentro de una población, los individuos tienen rasgos ligeramente diferentes. Esta variación puede deberse a mutaciones, barajas aleatorias de genes durante la reproducción o incluso factores ambientales.
2. Competencia: Los organismos compiten por recursos como alimentos, agua, refugio y compañeros.
3. Supervivencia y reproducción: Esas personas con rasgos que los hacen más adecuados para su entorno (es decir, darles una ventaja en la competencia) tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse.
4. Herencia: Las personas exitosas transmiten sus rasgos beneficiosos a su descendencia, aumentando la frecuencia de esos rasgos en la próxima generación.
5. Cambio gradual: Con el tiempo, la frecuencia de rasgos ventajosos aumenta en la población, mientras que los rasgos menos beneficiosos se vuelven menos comunes. Esto lleva a un cambio gradual en las características de la población, lo que lo hace mejor adaptado a su entorno.
Aquí hay un ejemplo:
Imagine una población de conejos que viven en un bosque con una variedad de colores de piel. Algunos conejos tienen piel marrón, mientras que otros tienen pelaje blanco.
* Variación: Este es nuestro punto de partida. Tenemos conejos con diferentes colores de piel.
* Competencia: Los conejos compiten por la comida y el refugio.
* Supervivencia y reproducción: Es más probable que los depredadores vean conejos blancos contra el suelo del bosque oscuro. Los conejos marrones están mejor camuflados y, por lo tanto, sobreviven más tiempo, produciendo más descendencia.
* herencia: Los conejos marrones pasan sus genes para el pelaje marrón a su descendencia.
* Cambio gradual: Con el tiempo, cada vez más conejos en la población tendrán pelaje marrón.
puntos clave para recordar:
* La selección natural actúa sobre los individuos, pero la evolución afecta a las poblaciones: Las personas no evolucionan, simplemente sobreviven o mueren. La evolución se refiere al cambio en la composición genética de una población durante las generaciones.
* La selección natural no se trata de progreso o perfección: Simplemente favorece los rasgos que mejoran las posibilidades de supervivencia y reproducción de un organismo en un entorno particular.
* La evolución es un proceso continuo: No es un punto final fijo, sino un proceso dinámico que responde a los cambios en el entorno.
Al comprender estos principios, podemos comprender el poder extraordinario de la selección natural para dar forma a la increíble diversidad de la vida que vemos en la Tierra hoy.