* Similitud morfológica: Muchas bacterias comparten morfologías similares, lo que hace que sea difícil distinguirlas en función de la apariencia sola. Por ejemplo, ambos * Escherichia coli * y * Salmonella enterica * son bacterias en forma de varilla.
* Variación dentro de las especies: Incluso dentro de una sola especie, puede haber variaciones significativas en la morfología debido a las condiciones de crecimiento, la edad y las mutaciones.
* Apariencia engañosa: Algunas bacterias pueden cambiar su forma dependiendo de su entorno, lo que complica aún más la identificación basada en la morfología.
* Información limitada: La morfología solo proporciona información sobre las características físicas de la bacteria. No revela información crucial sobre su metabolismo, vías bioquímicas o composición genética.
Identificación fisiológica ofrece un enfoque más completo y confiable:
* Características metabólicas: Examina la capacidad de la bacteria para utilizar sustratos específicos (azúcares, proteínas, etc.), producir subproductos específicos (ácidos, gases) y crecer en diferentes entornos (temperatura, pH, niveles de oxígeno).
* Reacciones bioquímicas: Prueba la presencia de enzimas específicas, como catalasa, oxidasa y coagulasa, que son características de ciertas especies bacterianas.
* Susceptibilidad a los antibióticos: Evalúa la sensibilidad de las bacterias a diferentes antibióticos, ayudando a diferenciar especies estrechamente relacionadas.
* Técnicas moleculares: Las técnicas modernas como la secuenciación de ADN y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) proporcionan una identificación precisa y altamente específica basada en la composición genética de la bacteria.
En esencia, la identificación fisiológica es crucial porque proporciona una comprensión más profunda del funcionamiento interno de la bacteria, lo que permite una clasificación más precisa y confiable. Complementa la morfología y ofrece información crucial que va más allá de la mera apariencia física.