* ascendencia común: Todos los organismos vivos comparten un antepasado común. Con el tiempo, las especies han divergido a través de procesos evolutivos, lo que lleva al desarrollo de rasgos únicos. Sin embargo, parte de la información genética del antepasado común todavía se conserva en el ADN de sus descendientes.
* Mutaciones y deriva genética: Las mutaciones, o los cambios en la secuencia de ADN, ocurren al azar. Durante generaciones, estas mutaciones se acumulan y pueden conducir a cambios en los rasgos. Cuanto más tiempo haya pasado desde que dos especies divergieron de un antepasado común, más mutaciones se habrán acumulado en su ADN.
* Presión selectiva: La selección natural, donde los organismos con rasgos ventajosos tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, también pueden influir en la similitud del ADN. Entornos similares y presiones selectivas pueden conducir a adaptaciones similares, lo que resulta en secuencias de ADN similares en especies distantemente relacionadas.
* Drift genética: Las fluctuaciones aleatorias en las frecuencias genéticas dentro de una población, especialmente en poblaciones más pequeñas, también pueden contribuir a las diferencias en las secuencias de ADN. Este proceso puede hacer que algunos genes se vuelvan más comunes o menos comunes con el tiempo, incluso si no proporcionan ninguna ventaja particular.
En resumen:
* ascendencia compartida: Los organismos estrechamente relacionados tienen un antepasado común más reciente, lo que lleva a menos tiempo para que las mutaciones se acumulen y una mayor similitud en su ADN.
* Mutaciones y deriva: En períodos evolutivos más largos, se acumulan mutaciones y deriva genética, lo que lleva a más diferencias en las secuencias de ADN entre organismos distantes relacionados.
* Presión selectiva: Entornos y presiones selectivas similares pueden conducir a secuencias de ADN similares incluso en organismos distantemente relacionados.
Por lo tanto, cuanto más cerca sea la relación evolutiva entre dos especies, más similares son sus secuencias de ADN. Este es un principio fundamental utilizado en el análisis filogenético, que reconstruye las relaciones evolutivas basadas en datos genéticos.