Por Kevin Beck
Actualizado el 30 de agosto de 2022
Andreas-Joachim Lins / EyeEm/GettyImages
Un reloj de sol es un cronómetro simple que utiliza la sombra del sol proyectada por un gnomon para indicar la hora local. El gnomon, una varilla vertical o un orificio, debe estar alineado con el eje de la Tierra y apuntar hacia el polo norte celeste (CNP). En una latitud dada, está inclinado respecto al horizonte un ángulo igual a esa latitud. Por ejemplo, a 40°N (Boulder, Colorado), el gnomon tiene un ángulo de 40° sobre el horizonte norte, a mitad de camino hacia el cenit.
Para comprender un reloj de sol es necesario familiarizarse con algunos términos clave. La disciplina combina la astronomía con la artesanía, ofreciendo información sobre el cronometraje antiguo y la mecánica celeste que lo hace posible.
Imagine el sistema de latitud y longitud de la Tierra proyectado sobre una esfera imaginaria que rodea el planeta. Un gran círculo que pasa por los polos celestes (llamado ecuador celeste) representa el ecuador de la Tierra extendido hacia el cielo. Es la referencia de muchas coordenadas celestes.
La eclíptica es la trayectoria aparente que sigue el Sol a lo largo de un año, situándose en el plano de la órbita de la Tierra. Está inclinado 23,4° con respecto al ecuador celeste, lo que hace que el Sol aparezca al norte o al sur del ecuador durante todo el año. Los dos puntos donde la eclíptica cruza el ecuador celeste son los equinoccios de primavera y otoño.
La latitud en la Tierra corresponde a la declinación en el cielo, mientras que la longitud corresponde a la ascensión recta. El meridiano, una línea que va del norte a través del cenit y llega al sur, divide la esfera celeste en mitades oriental y occidental y es crucial para alinear un reloj de sol.
Los primeros relojes de sol se remontan aproximadamente al año 1500 a. C. en Egipto. Algunos eran de bolsillo y utilizaban un gnomon estenopeico que permitía a los viajeros llevar el tiempo mientras viajaban. Los relojes de sol siguieron utilizándose hasta bien entrado el siglo XIX, incluso cuando los relojes mecánicos se volvieron confiables y a menudo sirvieron como punto de referencia para la precisión del reloj.
Construir un reloj de sol es una forma accesible de aplicar la física y la geometría que hemos comentado. Elija un día despejado y soleado (evite la lluvia) para ver el movimiento de la sombra y confirmar la precisión de su diseño.