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Ya sea usted un marinero experimentado o un observador desde tierra, el viejo dicho "Cielo rojo por la noche, el deleite de los marineros; cielo rojo por la mañana, los marineros están alerta" ha sido parte de la tradición marítima durante siglos. Un dicho similar:“Cielo rojo en la mañana, advertencia del pastor”, ha viajado a través de culturas, e incluso el Nuevo Testamento hace referencia a la misma idea (Mateo 16:2-3). En una era dominada por aplicaciones meteorológicas sofisticadas, puede parecer una superstición anticuada, pero hay ciencia sólida detrás de ella.
Históricamente, los marineros han dependido de señales visuales del cielo para anticipar los cambios climáticos. El color del horizonte durante el amanecer o el atardecer es un indicador poderoso, porque la luz del sol debe viajar a través de una mayor parte de la atmósfera cuando está bajo en el horizonte. Este proceso de "dispersión", conocido como dispersión de Rayleigh, convierte el cielo en tonos rojos, naranjas o rosados. La intensidad del color puede indicar la presencia de un sistema de alta presión, que a menudo presagia un cambio en el clima.
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La presión atmosférica es una medida del peso de la columna de aire sobre un punto determinado. Cuando una región tiene una presión más alta que su entorno, forma una capa de "inversión" que resiste el movimiento ascendente. Este tipo de sistema se denomina zona de alta presión o anticiclón y normalmente suprime la formación de nubes, lo que los meteorólogos denominan condiciones de “cielo despejado” o “estable”. En términos marítimos, un sistema de alta presión suele significar mares en calma y buen tiempo.
Por el contrario, una zona de baja presión, llamada ciclón, permite que el aire se eleve, se enfríe y cree nubes y precipitaciones. Estos sistemas de baja presión son los motores de las tormentas, desde ráfagas localizadas hasta ciclones tropicales. Si bien un área de baja presión no garantiza una tormenta, la probabilidad de inestabilidad atmosférica (y, por lo tanto, de eventos climáticos) aumenta dramáticamente.
En las latitudes medias, los sistemas meteorológicos se mueven de oeste a este, un patrón conocido como corriente en chorro. Por lo tanto, cuando se observa un amanecer rojo, a menudo indica que ya se ha establecido un sistema de alta presión hacia el este y que un sistema de baja presión está en movimiento desde el oeste. Por el contrario, una puesta de sol roja suele indicar un sistema de alta presión que avanza desde el oeste, generando condiciones de calma. La regla general es válida sólo en estas zonas templadas; cerca del ecuador o de los polos, los vientos predominantes invierten la dirección, por lo que un cielo rojo por la noche podría preceder a una tormenta.
Entonces, si bien un amanecer rojo puede ser una advertencia temprana útil sobre el cambio climático, no es un predictor infalible. La combinación de observaciones del cielo con datos meteorológicos modernos, como imágenes satelitales y lecturas de presión, proporciona el pronóstico más confiable.