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Si bien la capacidad de manipular herramientas ha distinguido durante mucho tiempo a los primeros humanos de otras especies, observaciones recientes muestran que las vacas domesticadas también pueden aprovechar objetos simples para lograr objetivos específicos.
La vaca Veronika entró por primera vez en el discurso científico cuando se envió un vídeo de ella rascándose con un rastrillo a investigadores de inteligencia animal de la Universidad de Viena. Aunque imágenes similares ya habían circulado en línea antes, esta fue la primera vez que se pudo estudiar el comportamiento en un entorno natural con condiciones controladas.
Entonces, como… ese uso de herramientas en un bóvido, ¿no? pic.twitter.com/0SjzhFIO2E
- Swamp_Ape_Science (@SouthApe) 26 de septiembre de 2025
Los investigadores documentaron que Veronika hizo más que simplemente rasparse. Cuando se le presentó un cepillo para cubierta, seleccionó deliberadamente el lado de la herramienta (usando cerdas para la espalda y el trasero y el mango romo para su vientre más suave), demostrando previsión y manipulación decidida. Estos hallazgos, publicados en Current Biology, sugieren que el comportamiento de Veronika cumple con criterios clave para el uso de herramientas:intencionalidad, planificación y selección de un instrumento apropiado.
El registro formal más antiguo del uso de herramientas en la vida silvestre data de 1939, cuando Edna Fisher observó que las nutrias marinas empleaban rocas para abrir conchas de mejillón. El concepto ganó más fuerza después de la observación de Jane Goodall en 1971 de que los chimpancés usaban ramitas para extraer termitas, lo que provocó una oleada de estudios sobre primates y otros taxones.
En los ecosistemas marinos, se ha visto a delfines cubriendo sus rostros con esponjas marinas mientras buscaban alimento en el fondo marino. Los ejemplos terrestres incluyen elefantes asiáticos y africanos que usan ramas para despejar obstáculos, y el famoso tejón de miel en Sudáfrica que emplea piedras, rastrillos y una rampa de barro hecha por él mismo para escapar de sus recintos.
Definir el uso de herramientas animales puede ser un desafío. Si bien un caballo que frota un poste para rascarse puede parecer similar al comportamiento de Veronika, los matices de intencionalidad difieren. Del mismo modo, casos como el de los babuinos que arrojan piedras a los depredadores son ampliamente aceptados como uso de herramientas, mientras que las hormigas león y los peces arquero que arrojan arena o agua a sus presas ocupan categorías más ambiguas. La planificación clara y el uso selectivo del cepillo por parte de Veronika invitan a una reevaluación del ganado cotidiano como especie potencial que utiliza herramientas.