1. Disponibilidad de agua: Las dunas son ambientes increíblemente secos. La arena no sostiene bien el agua, y el viento seca constantemente cualquier humedad presente. Esto hace que la escasez de agua sea un gran desafío para las plantas de dunas. Los ambientes forestales, por otro lado, tienen una retención de agua mucho mejor debido a la presencia de suelo y materia orgánica en descomposición, así como a un entorno más estable y protegido.
2. Disponibilidad de nutrientes: Las dunas a menudo tienen un suelo pobre que carece de nutrientes esenciales. La arena en sí está en gran medida desprovista de nutrientes, y los vientos fuertes pueden desgarrar rápidamente cualquier materia orgánica que se acumule. Los suelos forestales, en contraste, son típicamente más ricos en nutrientes debido a la descomposición de las hojas y otra materia orgánica. Esto conduce a un conjunto diferente de plantas adaptadas a estos diferentes niveles de nutrientes.