1. Selección natural:
* Presiones ambientales: El medio ambiente presenta desafíos como la escasez de alimentos, los depredadores, las temperaturas extremas y las enfermedades. Estas presiones actúan como fuerzas selectivas.
* Variación dentro de las poblaciones: Los organismos dentro de una población exhiben variaciones en los rasgos. Estas variaciones a menudo se deben a mutaciones en sus genes.
* Supervivencia y reproducción: Las personas con rasgos que los hacen mejor adaptados al medio ambiente tienen más probabilidades de sobrevivir y reproducirse, transmitiendo sus genes beneficiosos a su descendencia.
* Cambio evolutivo: Con el tiempo, la frecuencia de los rasgos beneficiosos aumenta en la población, mientras que los rasgos menos beneficiosos disminuyen. Esto lleva a un cambio gradual en las especies durante las generaciones, adaptándola al entorno específico.
2. Ejemplos de influencias ambientales:
* Clima: El cambio climático puede impulsar la evolución. Por ejemplo, los osos polares evolucionaron de piel más gruesa y un tamaño corporal más grande para sobrevivir en las duras condiciones del Ártico.
* Disponibilidad de alimentos: Los herbívoros desarrollan dientes especializados y sistemas digestivos para comer plantas específicas.
* Depredación: Los animales de presas desarrollan camuflaje, velocidad o mecanismos defensivos para evitar ser comidos.
* Enfermedad: Los organismos evolucionan la resistencia a las enfermedades a través de la selección natural.
3. Otros factores:
* Drift genética: Los eventos aleatorios, como los desastres naturales, pueden afectar significativamente la composición genética de una población, lo que lleva a cambios evolutivos.
* flujo de genes: El movimiento de individuos entre poblaciones puede introducir nuevos genes, alterando la diversidad genética de una población e influyendo en su evolución.
En resumen:
El medio ambiente actúa como una fuerza selectiva que impulsa la evolución. Los organismos con rasgos más adecuados para su entorno tienen una mayor probabilidad de sobrevivir y reproducirse. Este proceso, conocido como selección natural, conduce a cambios graduales en las especies a lo largo del tiempo, lo que resulta en adaptaciones que los ayudan a prosperar en su nicho ecológico particular.