* Forma y estructura: El flujo de agua determina la forma del río, el tamaño y la formación de características como rápidos, piscinas y meandros. Estas características crean diferentes hábitats para varios organismos.
* Transporte de nutrientes: El flujo de agua lleva nutrientes, oxígeno disuelto y materia orgánica aguas abajo, lo que respalda toda la red alimentaria.
* Regulación de temperatura: El agua que fluye ayuda a regular la temperatura mezclando agua y el calor disperso.
* Transporte de sedimentos: El flujo de agua mueve el sedimento, impactando la estructura inferior del río y afectando los hábitats.
* Erosión y deposición: El flujo de agua erosiona bancos y depósitos sedimentos, dando forma al río y su paisaje circundante.
Otros factores abióticos importantes en los ecosistemas fluviales incluyen:
* Temperatura del agua: Afecta las tasas metabólicas de los organismos y la solubilidad del oxígeno.
* Niveles de oxígeno disuelto: Esencial para la vida acuática, y los niveles pueden verse afectados por la temperatura del agua, la contaminación y el caudal.
* Penetración de luz: Afecta a los productores primarios como las algas y la distribución de organismos.
* ph: Indica la acidez o alcalinidad del agua y puede afectar el crecimiento y la supervivencia de la vida acuática.
* Niveles de nutrientes: La presencia de nitratos, fosfatos y otros nutrientes influye en el crecimiento de algas y otras plantas acuáticas.
Estos factores interactúan entre sí en formas complejas para crear un ecosistema fluvial dinámico y en constante cambio.