Por Emma Woodhouse – Actualizado el 30 de agosto de 2022
Un fósil es cualquier rastro de vida conservado en una roca. El término, derivado del latín fossilis (“desenterrado”), refleja el hecho de que los fósiles normalmente se descubren durante la excavación. Si bien los huesos y los dientes son los restos fosilizados más comunes, también califican impresiones como las huellas. Referencia 1
La correlación fósil es una piedra angular de la estratigrafía. Los geólogos identifican capas de rocas que contienen un conjunto específico de fósiles y, conociendo el rango de edad de esas especies, infieren la edad de todo el estrato. Debido a que cada especie tiene una vida geológica finita y relativamente corta y se extingue permanentemente, la presencia del mismo conjunto de fósiles en otros lugares indica que las rocas se depositaron durante el mismo intervalo de tiempo. Referencia 2
Los fósiles índice poseen tres atributos clave:son fácilmente reconocibles, su distribución geográfica es amplia y su rango temporal es estrecho. Estos rasgos permiten a los geólogos correlacionar estratos a través de grandes distancias. Los amonitas, por ejemplo, son fósiles índice de renombre que vivieron durante el Mesozoico y aparecen en un espesor limitado de roca sedimentaria en todo el mundo. Referencia 1
La confiabilidad de la correlación fósil depende de dos supuestos centrales:(1) una especie extinta nunca reaparece después de su desaparición, y (2) no hay dos especies que sean morfológicamente indistinguibles. Décadas después de que se articulara por primera vez el principio, extensos estudios de registros fósiles han confirmado ambas suposiciones, reforzando la credibilidad del método. Referencia 1