Los metales preciosos, como el oro, la plata, los metales del grupo del platino y los metales básicos como el cobre y el zinc, a menudo se encuentran encerrados dentro de depósitos de minerales de sulfuro. Si bien estos depósitos pueden ser de baja calidad, el aumento de los precios de mercado y las técnicas avanzadas de recuperación los hacen económicamente viables.
Localizar yacimientos con suficiente contenido de metal para una recuperación rentable. Los estudios de polarización inducida (IP) son invaluables para detectar zonas ricas en sulfuros, ya que estos minerales almacenan energía eléctrica cuando se cargan y la liberan lentamente, lo que permite a los geólogos estimar el tamaño del depósito.
Extraiga el mineral y aliméntelo a una trituradora giratoria para producir fragmentos de ~6 pulgadas. La molienda húmeda posterior, mediante molinos de bolas o molinos semiautógenos, reduce las partículas a 5-50 µm, el tamaño óptimo para una flotación eficaz de la espuma.
Transporte el mineral finamente molido a celdas de flotación donde se despulpa con agua. Agregue un recolector (un reactivo orgánico que une selectivamente metales preciosos) y airee la pulpa para introducir finas burbujas de aire. Las burbujas cargadas de metal suben y forman una espuma que se retira para su posterior procesamiento.
Introduzca alcohol alquílico en la celda del espumador para estabilizar la capa de espuma. Una vez espesa la espuma, filtrar, secar y envasar el concentrado. El agua normalmente se recicla dentro del circuito para minimizar el impacto ambiental.
Para metales como zinc, cobre y níquel, se puede emplear la biolixiviación. Bacterias como Acidithiobacillus ferrooxidans oxidan los sulfuros, liberando metales en una solución ácida. Luego se trata la solución para recuperar los metales. Este método también es eficaz para mejorar la extracción de oro y plata de minerales complejos. La manipulación adecuada de la solución ácida es esencial para evitar el drenaje ácido de la mina.