Por Chelsea Oliver | Actualizado el 24 de marzo de 2022
Las frutas cítricas, como las naranjas, los limones y los pomelos, contienen ácido cítrico, que reacciona con electrodos metálicos para producir una corriente eléctrica mensurable. Cuando se combina con cobre y zinc, una naranja puede servir como una batería simple capaz de encender un LED o alimentar un reloj digital básico. Este experimento práctico ofrece a los estudiantes una ilustración clara de los principios electroquímicos y el papel de los ácidos en la química de las baterías.
Exprime suavemente los lados de la naranja para soltar su jugo, preparando la fruta para el experimento.
Inserta un clavo de cobre y un clavo de zinc galvanizado en la naranja. Coloque las uñas de modo que sus puntas queden centradas dentro de la fruta y aproximadamente a 2 pulgadas de distancia.
Tome una pequeña bombilla LED u otra bombilla de bajo voltaje. Pele aproximadamente 2 pulgadas de aislamiento de cada cable, dejando al descubierto los cables pelados.
Envuelva un cable expuesto alrededor del clavo de zinc y asegúrelo con cinta aislante si es necesario. Repita lo mismo con el otro cable, fijándolo al clavo de cobre.
Una vez que ambos cables están conectados, la naranja genera suficiente voltaje para encender el LED, lo que demuestra que la batería de fruta funciona.
Conecte un microamperímetro a los clavos de cobre y zinc usando pinzas de cocodrilo para medir la salida de voltaje de la naranja. Luego conecta el LED para ver la batería de frutas en acción.