Un termopar es un sensor de temperatura sencillo y rentable que convierte un gradiente de temperatura en un voltaje medible. Al unir dos conductores diferentes, aprovecha el efecto Seebeck para producir una señal proporcional a la diferencia de temperatura entre sus uniones.
El efecto Seebeck establece que una diferencia de temperatura entre dos semiconductores metálicos genera una fuerza electromotriz. Cuando los conductores diferentes forman un circuito cerrado, el voltaje inducido genera una pequeña corriente. En un termopar, las uniones "calientes" y "frías" crean este gradiente, y la curva de calibración del sensor traduce el voltaje resultante en temperatura.
En la práctica, el termopar está conectado a un sistema de adquisición de datos o a un multímetro. El instrumento lee la salida de milivoltios y, utilizando una tabla o ecuación de búsqueda precalibrada, convierte esa lectura en la diferencia de temperatura entre las dos uniones. Debido a que el voltaje es directamente proporcional al diferencial de temperatura, una medición precisa depende de una calibración precisa y temperaturas de unión estables.
Diferentes aleaciones metálicas definen el rango de funcionamiento, la sensibilidad y la durabilidad de un termopar:
Los termopares son parte integral de muchos procesos industriales:
Tres leyes fundamentales describen el comportamiento del termopar:
La selección de un tipo apropiado depende del rango de temperatura, la precisión requerida, las condiciones ambientales y el presupuesto. Para la mayoría de entornos industriales, el tipo K ofrece un compromiso equilibrado, mientras que se prefiere el tipo E cuando se necesita una mayor sensibilidad a temperaturas más bajas.
Al comprender el efecto Seebeck, los principios de medición y las características de cada tipo de termopar, los ingenieros pueden diseñar con confianza sistemas confiables de detección de temperatura para una amplia gama de aplicaciones.