Por John Papiewski
Actualizado el 24 de marzo de 2022
Durante las últimas seis décadas, el transistor ha impulsado los avances tecnológicos más transformadores. Inventado en la década de 1940, desplazó a los voluminosos tubos de vacío de radios, televisores y muchos otros dispositivos. Su durabilidad, tamaño minúsculo y bajo consumo de energía provocaron una ola de miniaturización que dio origen a la computadora personal, la cámara digital, el teléfono inteligente y una serie de otros dispositivos ubicuos. Las investigaciones en curso continúan llevando el rendimiento de los transistores a nuevas alturas, garantizando que la electrónica seguirá evolucionando en los años venideros.
Los transistores destacan como interruptores electrónicos, activando y desactivando la corriente miles de millones de veces por segundo. En las computadoras digitales, estas rápidas transiciones forman la base para el almacenamiento, la recuperación y el procesamiento de datos.
Cuando se configuran correctamente, los transistores amplifican las señales, lo que los convierte en componentes esenciales en equipos de audio, receptores de radio y muchos otros amplificadores que brindan un sonido claro y potente.
Los transistores se pueden fabricar a escalas de hasta nanómetros. En 2009, el ancho promedio de los transistores alcanzó unas pocas milmillonésimas de metro, lo que permitió crear chips de silicio densos que alimentan teléfonos de bolsillo, reproductores MP3 y otros dispositivos electrónicos compactos.
Los diseños que minimizan el consumo de energía permiten que dispositivos con millones de transistores (como relojes y calculadoras) funcionen durante años con una sola batería pequeña.
Los sistemas basados en transistores se emplean en entornos militares, espaciales e industriales porque soportan golpes, vibraciones y condiciones duras extremas que comprometerían la tecnología de tubos de vacío.