Por Tricia Lobo Actualizado el 30 de agosto de 2022
Las bebidas deportivas frecuentemente anuncian que reemplazan los electrolitos perdidos durante el ejercicio. Los electrolitos, como el sodio y el potasio, se disocian en iones que conducen la electricidad, lo que los hace esenciales para el funcionamiento del sistema cardiovascular y nervioso. Una sencilla prueba de conductancia puede cuantificar la concentración de iones en cualquier líquido, proporcionando una comparación basada en evidencia de diferentes bebidas deportivas.
Cree un sensor de conductancia envolviendo el cable de cobre alrededor del tubo de plástico en bobinas apretadas hasta que solo queden expuestas unas 2 pulgadas de cable. Conecte un extremo del sensor al terminal positivo de la batería mediante una pinza de cocodrilo. Conecte el otro extremo al amperímetro. En este punto, el circuito está abierto porque los cables expuestos están demasiado separados para permitir el flujo de corriente.
Cuando el sensor se sumerge en un líquido, los iones del electrolito transportan corriente entre los segmentos de cobre expuestos, cerrando efectivamente el circuito. Luego, el amperímetro mostrará la corriente, que es directamente proporcional a la conductancia de la solución.
Reste la corriente de agua destilada (si es distinta de cero) de cada lectura de bebida deportiva para corregir cualquier conductividad de fondo. Convierta todas las mediciones actuales a amperios (por ejemplo, microamperios a amperios). Utilice la fórmula G =I/V, donde V es el suministro de 9 V, para calcular la conductancia (S, siemens) para cada bebida. Una conductancia más alta indica una mayor concentración de iones disueltos.
Experimentos futuros podrían ampliar este método a otras bebidas (leche, cerveza, limonada) y comparar sus perfiles iónicos con los de las bebidas deportivas, proporcionando una visión más profunda de cómo las distintas formulaciones satisfacen las necesidades de hidratación.